capítulo 1
Capítulo 1
Son las dos de la mañana, me divierto con mi amiga Karin.
Bailamos alegremente, celebrando que ambas fuimos aceptadas en la universidad, en la carrera de medicina.
Mi cuerpo se siente caliente, como si alguien me quemara.
Mientras bailo, observo a mi alrededor y mi mirada se encuentra con la mirada que quema y me hace sentir de forma intensa y extraña. Lo observo sin dejar de bailar.
Le regalo una sonrisa y mis movimientos van dedicados a él. Sé que lo sabe, porque lo veo tensarse y beber en un solo sorbo todo el líquido de su vaso.
Su mirada es dulce, pero intensa. Me regala una pequeña sonrisa, más parecida a una mueca. Pero por ahora eso es suficiente para mí.
Sigo bailando sin dejar de mirarlo y él continúa bebiendo sin quitar su mirada de mí. Me recorre por completo. Me siento sofocada cada vez que siento que su mirada me escanea, lo cual hace que mi cuerpo reaccione, realizando movimientos sensuales.
Cierro los ojos, dejándome envolver por la música, al abrirlos me detengo en seco, pues él se ha ido. Lo busco con la mirada de forma incesante, pero no lo veo.
Detengo mi baile y voy a la barra por un cóctel para Karin y para mí.
Apenas llego a la barra, el bartender me entrega un Martini. Lo miro con cara de duda, diciendo que no he pedido esto y él me ignora por completo.
Vuelvo a encararlo y solo responde.
- El Señor que ha estado observándola ha dejado esto para usted.
- Pero yo…
- Pero nada, solo cumplo con lo indicado
- Pero necesito uno para mi amiga.
El bartender prepara rápidamente otro cóctel y me lo entrega, me dirijo a pagar y él me detiene, diciendo
- Todo lo que usted y su amiga consuman esta noche, ya está pagado.
Lo miro con cara de desconcierto, pero su mirada intimidante solo hace que tome los tragos y vuelva a la pista con mi amiga.
Seguimos bailando y riendo. Se acercan unos chicos y nos invitan a bailar.
Bailamos alegremente, mientras bebemos nuestros cocteles.
De pronto siento nuevamente ese fuego en mi cuerpo.
Creí que lo provocaba el joven con el que bailaba, pero al mirarlo detenidamente me di cuenta que no era él.
Mi mirada comenzó a buscar nuevamente a ese hombre apuesto y sexy de la barra. Cuando di con él, volví a sonreír y alcé mi copa como signo de agradecimiento, él me regaló una sonrisa y alzó su copa del mismo modo.
No sé si fue efecto del Martini o del ambiente, pero me alejé de mí amiga en dirección a él. Cuando estaba a pocos paso de ese espectacular hombre, éste me observó con el ceño fruncido y negó con la cabeza. Me detuve rápidamente y lo miré con desconcierto.
¿Qué significaba eso?
¿Su coquetería y galantería solo fueron una pantalla?
Me di la media vuelta rápidamente y me dirigí al baño.
Ahí me refresqué el rostro. Me sentía como una total fracasada, recordándome, nuevamente, que soy un fracaso en las relaciones y ahora más en la coquetería.
Salí del baño y me dirigí a donde bailaba mi amiga, la cual estaba besándose apasionadamente con un hombre alto, de cabello oscuro y muy guapo.
Simulé toser, para llamar su atención y cuando está lo hizo, me despedí de ella y me dirigí a tomar un taxi.
Al salir del lugar, mientras solicitaba un vehículo por la aplicación móvil, choqué con un grupo de hombres vestidos de traje n***o que median casi dos metros cada uno. Todos voltearon a mirarme con cara de perro doberman.
Pedí disculpas, pero al girarme para cambiar de dirección estaba, nuevamente él, el hombre guapo.
- Lo siento. Iba distraída.
Nadie hablaba ni respondía a mis disculpas. Todos me miraban con cara de fastidio.
- ¿A dónde vas? – la mirada y voz de ese hombre me hicieron estremecer de cabeza a pies.
- ¿Eres sorda o muda? – comentó uno de los gigantes, haciendo que mi cuerpo se tensara.
Los observé y no puedo hablar, solo seguí caminando ya que la aplicación me reportaba que el vehículo que solicité, ya esperaba por mí en la entrada del recinto.
Caminé rápidamente y subí.
Cuando me senté, me relajé y puede respirar.
No entendía lo que había sucedido. Ese hombre tan guapo y de mirada dulce y enigmática me provocaba un mar de emociones, pero su forma de hablarme, solo hicieron que huyera de él.
Llegué a casa. Mis padres dormían. Subí rápidamente a mí habitación y me lancé sobre la cama.
Me sentía extraña. No recordaba haber sentido esto anteriormente. Las imágenes de ese extraño volvían a mi mente y me erizada por completo, pero su voz…la forma de hablarme me tensaba.
Llevaba más de tres meses soltera. Prácticamente desde el día del ensayo de graduación, cuando descubrí a mi novio teniendo relaciones con una de mis compañeras de clase.
Llevábamos 7 meses de noviazgo. Yo siempre había estado enamorada de él, y según él, él de mí.
Pero vaya, fue difícil encontrase con su ingrata forma de amarme.
Tengo 17 años, oh cielos, no, acabo de cumplir esta madrugada los 18. Por eso celebrábamos en la discoteca con mi amiga, además de ser admitidas en la universidad.
Había terminado hace unas semanas la preparatoria y habíamos postulado a la universidad de medicina, ya que con mi amiga soñábamos con ser médicos cirujanos.
La soltería me había hecho bien. Ya que no me había dado cuenta que Eric, era un patán. Me celaba, no permitía que saliera a fiestas, solo podía hacerlo si él estaba conmigo. Soñábamos con tener nuestra primera vez al finalizar el ciclo escolar, pero gracias a esa muchacha de dudosa reputación, me di cuenta que la única que entregaría algo sería yo. Ya que él hacía mucho que la había entregado con quién sabe quién.
Mi amiga Karin era la más feliz por el termino de esa relación, ya que me había absorbido tanto en él, que la había dejado sola en momentos difíciles de su vida.
Pero ya estábamos juntas, nuevamente, y sin duda alguna ella es la alegría de mi monótona vida.
Me levanté de la cama y fui al baño a quitarme el maquillaje y darme una ducha, mientras lo hacía las imágenes de ese intrigante hombre venían nuevamente a mi mente. Era algo difícil de explicar. Sentía un deseo inexplicable por él y fui capaz de asumirlo cuando me di cuenta que mi manos estaban en mi intimidad imaginando que era él quien me tocaba.
No podía creerlo. Yo no soy así. Nunca he sido así. Siempre he sido muy reservada y no me dejo llevar por simples deseos, pero definitivamente este hombre estaba provocando algo nuevo en mí.
Salí de la ducha, sequé mi cuerpo y cabello y me puse mi pijama.
Me lancé sobre mi cama y tomé el celular.
Revisé algunos mensajes que tenía de Karin, informándome que se había ido a un hotel con “John”, el joven que conoció en la discoteca. Me envió la ubicación y una foto de su apuesto acompañante. Siempre hacíamos esto a modo de prevención de cualquier evento.
Sonreí al saber que ella disfrutaba. Karin era virgen, lo que significaba que a la mañana siguiente la tendría en mi casa contándome cada detalle de su locura y primera vez.
Cerré mis ojos y me dormí pensando en ese apuesto pero enigmático hombre.
…..