El día anterior al ataque al RubicónEl 9 de enero, César hizo mandar por delante en secreto a algunas cohortes al punto de encuentro convenido para esa noche, para que prepararan el terreno y reforzaran el puente sobre el Rubicón. Luego pasó el día en las cercanías de una arena de gladiadores que acababa de inaugurar después de las fiestas de año nuevo. La arena se hallaba a la distancia de una flecha fuera de las murallas y se pasó la tarde presenciando los entrenamientos y combates cuerpo a cuerpo entre sus soldados como si no pasara nada. Luego llegó el atardecer y se preparó para una cena pública, mientras las legiones galas en Cesena empezaban a atacar el Rubicón. César sabía que la noticia del ataque no llegaría a Rávena hasta después de varias horas, mientras que llegaría pronto

