La mala noche del RubicónTras llegar de noche al punto convenido, César fue recibido en el campamento por las cohortes de legionarios enviadas previamente, que habían encendido un fuego y le habían preparado una tienda calentada con braseros. Delante tenían un pequeño puente de madera que atravesaba el Rubicón. Estaban en armas sobre la última frontera inviolable y al otro lado estaba Roma. El guía les dijo que ese puente era un paso que usaban campesinos y pescadores para atravesarlo y dirigirse a Rímini, mientras que al otro lado no había ninguna empalizada roja, porque se encontraban a pocos centenares de metros de la playa. El río iba crecido y sus aguas eran gélidas debido a la nieve de los Apeninos que se estaba derritiendo. Se oía a los lejos el rumor de las olas del mar transp

