Hayden. Después de cenar todos emprendieron su camino hasta sus habitaciones, el único que se quedó conmigo para ayudarme con la mesa fue Scott y en ese momento recordé lo que él había dicho y me había dejado con la intriga. ─¿Que era eso que querías decirnos? ─pregunté. Se pasó una de sus manos por su rostro y dirigió su mirada a mí ─Prométeme que no le dirás a los otros chicos ni a Cataleya. ─Pero si enante ibas a decirlo ─respondí. ─Sí, pero siento que si ahora lo digo o lo dices tú Cataleya puede terminar asesinándome. Solté un suspiro. Por lo que estaba diciendo si era algo grave. ─Está bien, no le diré a nadie ¿Qué pasó? ─Cambie las pastillas anticonceptivas de Cataleya por pastillas para la migraña. Abrí mis ojos como platos. ─¡¿Qué?! Pero- ¿Estás loco? ¿Desde cuándo? ─De

