Las mañanas en la mansión Campbell eran tranquilas, y nunca solía haber demasiada gente. Asi que Elizabeth creyó que no tendría ningún problema en salir. Después de todo, el señor de la casa no estaba allí, puesto que se encontraba en un viaje de negocio. Se alisto y guardo en una mochila todos los regalos que Alexander le encargo para Sara y se encamino a la salida. Y claramente no esperaba que nadie la retuviera por la puerta —¿Acaso piensa en huir? La reciente y nueva voz la sobresalto —¿perdón?— dio un respingo —¿lo… lo conozco? El chico de rubios cabellos sonrió — oh no. Que maleducado a sido de mi parte. Soy Cardan, un placer conocerla. —le estiro su mano. Ella la tomo sin saber muy bien como reaccionar a eso —Y dígame, señorita Harris, ¿A dónde se dirigía con esa maleta?—miro

