Cuando Elizabeth llego a la puerta, el asistente personal de Sara la recibió. —¡Erick! Pero que gusto verte —Igualmente señorita Elizabeth— sonrió el chico de baja estatura. Tenía ojos castaños y cabellos de igual color. —¿Traes algo que pueda guardarte? Ella negó — subo con esto a la habitación — señalo su mochila —Por supuesto — y este le abrió paso para que entrara sin problema Y ella, sin perder más tiempo se encamino rápidamente escaleras arriba, hacia la habitación de Sara y pronto le conto que se casaría. Omitiendo el detalle de que todo se trataba de un negocio. —¡¿Qué?!— la joven abrió mucho los ojos —¿te has vuelto loca? ¿te estas escuchando? ¡Estas diciendo que te casaras con tu enemigo! ¡de la persona que te retiene en contra de tu voluntad! Ahora que ambos tenían un tr

