Entonces colgó la llamada sintiéndose estúpida. Había perdido su oportunidad de decírselo, pero es que, de alguna forma, ella no quería que la revelación de algo como eso, algo tan importante se hiciera por teléfono. Una tonta llamada telefónica. Lo esperaría despierta hasta las diez. Tomo un vaso agua y prendió su computador para trabajar mientras hacia tiempo. Trabajar no era divertido, pero pagaba las cuentas. Había lograr saldar deudas que su padre que este mantenía con otras personas, y con el banco. Ella había hecho un excelente trabajo, si seguía asi, el resto del año representaría ganancia. Había estado tan concentrada frente a la computadora y el teclado que se había olvidado de la hora. Cuando Elizabeth alzo la vista nuevamente hacia el reloj de la encimera vio que ya eran

