Devora La muerte de mi madre fue una carga de culpabilidad que siempre estaría en mi espalda. El posterior rechazo de mi padre no se sintió como tal luego de pensar en que yo le había quitado al amor de su vida. Tristemente, se sentía justo. Un castigo merecido, no una desilusión. Mi primera desilusión la tuve cuando encontré a Allison de rodillas en un cuarto de hotel. Buscaba su ropa interior bajo una cama con sábanas desordenadas luego de lo que debió ser una gran noche. Similar a lo que veía ahora. Las desilusiones no eran solo la pérdida de la fe en quienes amas, eran nuestra propia culpa en las expectativas que poníamos y en esperar ser amados y respetados como nosotros lo hacíamos. La realidad era que rara vez eres amado, pocas veces como deseas y casi nunca como mereces. Mejor

