Devora Cuando una noticia así te impacta de la nada, sonando tan imposiblemente posible solo puedes perder la cabeza por unos segundos. No tienes permitido perder la cabeza por más tiempo de ese porque se podría convertir en un estado permanente. Katherine saltó sobre mi cuando intenté manejar a la comisaria. No podía creer que, una vez más, pasaron por alto todo lo que había pasado con esos rusos. Reclamar sería una excusa porque en verdad quería desquitarme con alguien por ese año y meses cargando con una muerte que jamás sucedió, por las noches que lloré pensando en la vida que había arruinado y por cómo, incluso hasta el final, seguía sintiéndome responsable por todo lo que, al parecer, solo era una coartada para reinventar el negocio familiar. Pero Katherine logró calmarme y hacerm

