capítulo 20

1513 Palabras
La gente nos mira esperando mi respuesta, me hago la dudosa… y lo veo sudar, escucho los de la mesa de al lado decir: - Le va a decir que no, no jodas… - Si te dice que no, yo me casi contigo - se escucha al fondo. - Patri… Por favor… - suplica Ayden - Torpe si que eres, pero eres mi torpe preferido, y si, acepto pasar el resto de mi vida contigo. Ayden me pone el anillo, se levanta y nos besamos y abrazamos, la gente aplaude y grita… - VIVA LOS NOVIOS… - Esta noche duermes en el sillón – le susurro en el oído mientras me rio. - No me importa, valió la pena me has dicho que si. – y me da un beso con sabor a menta. Llegamos a casa de mi madre, y estoy muy caliente, ya en la habitacion, busco a Ayden, pero no quiere tiene miedo de hacerle daño al bebe… yo le insisto, y el se sienta en la cama enfadado. - Patri, por favor, hasta que te vea un ginecólogo y diga que podemos no lo haremos. Le beso, y el intenta apartarme, le vuelvo a besar, me siento encima de sus piernas y el vuelve a intentar apartarme, pero le vuelvo a besar, noto su erección creciendo bajo mi centro del deseo, la saco del bóxer, y me aparto un poco el tanga y me la clavo de una, estoy muy excitada, cabalgo sobre él, Ayden me para y me da la vuelta. - No seas bruta o te harás daño. – me dice enfadado. Me vuelve a introducir su pene despacio, pero yo necesito esa fuerza que se que el tiene, tengo muchas ganas del Ayden duro que se que tengo, pero el no me lo da, y no me calma mi sed de sexo. Es la primera vez que no consigo llegar al orgasmo con Ayden, con otros me había pasado, pero el no, siempre ha sabido como darme para llenarme y calmarme. Al día siguiente estoy de mal humor, Ayden sabe el por qué, y me da un beso en el cuello. - Si no vas a terminar lo que empiezas, no lo empieces – le digo enfadada. Ayden se acerca y me da un beso, ya estamos en Julio y hace bastante calor, y lo aparto, molesta. - Mama, que paso con mi hermana. – pregunte a mi madre – no lo recordaba, fue una laguna que me quedo. - No te preocupes ahora por eso, cuídate y ya cuando estés mejor volvemos a hablarlo. Como sigo molesta y de mal humor, por lo de anoche le hablo algo mal a mi madre. - Mama, no estoy enferma, así que ya que apareció una hermana que ni recordaba que tenía quiero saber. – le hable fatal, mi tono con mi madre fue horrible, pero solo me di cuenta cuando termine. – perdona mama, estoy algo malhumorada. - Ya veo hija. Pues tu hermana quería conocerte, se quedó preocupada después de tu desmayo y tu pa… - Ni se te ocurra decir esa palabra, ese hombre no es mi padre… - le corto antes de que termine. - Vale, vale… hoy no se puede hablar contigo. Han llamado esta mañana preguntando que como estabas, tu hermana quisiera poder pasar una tarde contigo y conocer a su sobrino. - Ay, mama perdona. – me levanto a abrazarla. – se que estoy de mal humor, dile que cuando quiera recuerda que agosto lo pasaremos en Francia con la familia de Ayden. Con mi madre siempre hemos tenido mucha confianza, mi madre sabe cuando ha sido mi primera vez, que fue con Pedro, a ella se lo cuento todo, además de mi madre es mi amiga. - Mama, con este embarazo, tengo muchas ganas de sexo… - digo algo ruborizada. Me madre pega una carcajada, que Ayden se acerca a ver que pasa… - Y aquí el que deja las cosas sin acabar. – digo enfadada. - Ah… eso es lo que te pasa – se ríe a carcajadas, tanto que me termino molestando. - Ya esta bien mama. – le digo enfadada. - Hija, es normal, tener ganas de sexo en el embarazo es lo mas normal, - mira a Ayden – y tu dáselo sin miedo, no va a pasar nada. Ahora hablando de todo un poco, ¿Cuándo es la boda? Hay que con todo lo que estoy sintiendo, no se lo había dicho… - Mama, me caso. – le digo entusiasmada – pero tú ya lo sabias. - Hombre me quede con los pequeños por eso. – vuelve a reír escandalosamente. Le enseño mi anillo, cuanto mas lo miro, mas bonito lo veo. - Oye Ayden, no quiero ofender, pero Chloe, hay que mirar lo que le pasa, es bueno que quiera a mi hija así, pero ha llorado casi toda la noche… esa independencia no es tan buena. - Estoy cansado de decirle a Patri lo mismo, es pequeña lo sé, va a cumplir 5 años, y es la primera figura materna que tiene, pero si no esta ella, no duerme, y grita por su cuento, y llora toda la noche. - Déjenme en paz, es una niña pequeña, no hablamos de una niña de quince años, lo echaremos de menos cuando crezca y no quiera ni darnos un beso. - No Patri, te tiene dependencia, no sabes como se pone cuando no estas. No quiero seguir escuchando, me levanto enfadada y me meto en la habitacion con los niños. Ayden duerme en su cuna, y Chloe juega con sus princesas. - Hola, mami. - Hola, mi amor, podemos hablar pequeña. Ella me mira y asiente, siento que aun no entiende, que es pequeña y me gusta que me necesite. - Porque cuando no estoy lloras, sabes que hay noches que no puedo estar, pero hay veces que tienes que quedarte con otras personas, como anoche. – le digo Ella me mira, creo que no entiende. Pienso que aun es pequeña y que diablos, me gusta que me necesite. Ella no me contesta solo me mira y me abraza. Ayden abre la puerta y se que lo miro con desprecio, no entiendo que le moleste, que su sobrina me quiera tanto, tan malo es, debería estar contento, en un año la niña esta tan acostumbrada a mi como yo a ella. Ya no recuerdo el día que me dijo mama, también puede ser por el accidente y que sea una mas de mis lagunas, pero me gusta cuando me dice mama, se que no soy su madre, pero la quiero tanto como quiero a mi hijo de sangre. No quiero que me vea como las madrasta de esos cuentos que tanto le gustan, quiero que me vea como la madre que siempre, la quiso y siempre la va a querer. - ¿Qué quieres? – le digo enfadada. - Vamos a caminar un rato… - me coge de la mano, sin que le conteste. Salimos a la calle hace un calor espantoso y empezamos a caminar, por la avenida diagonal, bajamos ala playa y me quito las sandalias, Ayden se quita sus zapatos y se remanga un poco el pantalón. Empezamos a caminar por la orilla. Nos damos la mano, parecemos dos recién enamorados. - Ayden. – le digo mirándole haciendo una pausa en nuestra caminata. - Dime. – me mira el quedando de espalda al mar. Tengo la tentación de darle un empujón pero me como las ganas, se que he estado de mal humor, y necesito que lo sepa. - Solo necesito pedirte que me perdones, se que estoy de mal humor, se que te he gritado, se que te he hablado mal, y que te pido más sexo – esto ultimo digo sonriendo picara- pero quiero que sepas que por encima de todo eso. Te Amo con locura. – hago una pequeña pausa – Aunque no me des el sexo que quiero. – y pego una carcajada. Ayden sonríe, y me besa, esos besos que me saben a menta, pero que ahora necesito evitarlos. - No me beses así. – le digo – después te pediré sexo y no me lo quieres dar. - Te amo Patri, y si quiero dártelo, no me cansaría nunca de dártelo, pero debemos tener cuidado, lo sabes. - No señor, el medico no ha dicho que no podemos hacerlo. - Tampoco dijo que sí. – me contesta rápido. - Pues vamos y le preguntamos. – le agarro la mano y camino decidida a la salida de la playa. - Para, para, para… - dice tirando de mí y dándome otro beso. - ¿Qué pasa? ¿ no quieres saberlo? Le suelto la mano y salgo de la playa Ayden se queda más atrás que yo. Me siento en un banco mientras me limpio los pies para ponerme las sandalias y para enfrente mía, levanto la cabeza y es Pedro.
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