Es un bebe, Alex ya tubo a su bebe, en la foto tiene un mensaje.
“siento lo que ha pasado con Patri, por lo que he hecho con Pedro en tu despacho, esta es mi pequeña y se llamara Patricia, me gustaría que Patri sea la madrina, pero me ha bloqueado. Gracias por todo Ayden, Patri te ama solo es un poco cabezota”
Me quedo mirando la foto, le ha puesto mi nombre a su bebe, la bloquee ya hace casi una semana, se había puesto muy pesada. La bebe se parece mucho a Pedro, no podrá negarla, son dos gotas de agua.
Pongo a Ayden en la cama con Chloe, y me voy a la habitacion, Ayden aun esta despierto.
- Ya se durmió Ayden. – me pregunta.
- Si, con el cuento de Chloe, se quedo frito enseguida.
Me acuesto dándole la espalda y el me la da ami…
- Ayden, ¿ya te has dormido?
- No, dime…
- Me perdonaras algún día – pregunto con lagrimas en los ojos.
Ayden se da la vuelta me abraza, me huele el pelo y me da un beso en el cuello, me estremece...
- No tengo nada que perdonarte, cariño.
- Te estoy haciendo daño sin que tengas culpa de nada.
- No te preocupes, yo también estaría enfadado. Te quiero mucho. – me da otro beso en el cuello. Se que nota que me estremecen porque me da otro. - Solo lo haremos cuando tu quieras.
Y nos quedamos dormidos con nuestras respiraciones.
Los pequeños no se despiertan más en toda la noche, Ayden se despierta antes que yo, siento que me besa en los labios, sus besos saben a menta, y me despierto enseguida, él se retira rápido.
- Buenos días. – le digo sonriendo.
- Buenos días. Cariño necesito un favor, ¿esta mañana la tienes muy ocupada?
- Tengo que llevar a Chloe al colegio a las 9, llevo dos semanas sin ir, y ya no me duele el pie a las 9:30 tengo medico por lo de mi pie. ¿Necesitas algo?
- Podrías estar alas 10:30 en la oficina, vienen los alemanes y la secretaria que tengo no se entera de nada, te necesito allí.
- Si seguro que llegare a tiempo, Sophie se puede quedar con Ayden.
Desde que la otra secretaria armo el follón lo único que hemos hablado Ayden y yo es sobre trabajo, no consigue una secretaria eficiente.
- Gracias.
Llevo a Chloe al colegio, su mirada sigue triste.
- Te quiero mama – me dice
- Y yo a ti. – pero ella no siguió como siempre, siguió caminando y yo la llamo. – Chloe.
- Si mama – dice mirando para tras.
- Hasta el infinito y más allá, te querré siempre.
Ella no dice nada solo sigue caminando y entra a su clase. Me voy al medico que ya me ve bien, y le pido que me de una pastilla para cortar la leche, el pequeño Ayden ya casi no toma y quiero empezar a trabajar, ya el pequeño tiene cinco meses.
- Recuerda que cuando te venga la primera regla puedes empezar con la píldora. – me dice la doctora.
Al salir de allí son ya casi las diez, recibo una llamada del colegio y me asusto mucho.
- ¿Señora Robles? Soy la maestra de Chloe su hija.
- Si, ha pasado algo, Chloe está bien.
- Si, la niña esta perfecta, pero podría acercarse, necesito hablar con usted o su marido. – su voz se nota preocupada.
Voy sin duda, no llegare a la reunión con Ayden pero su maestra no me suele llamar nunca, no hace mas de dos semanas que fuimos y Chloe siempre ha sido una alumna ejemplar.
- Dime que ya vienes en camino. – me dice Ayden.
- Ayden… - hago una pausa – no voy a llegar lo siento.
- Porque, joder Patri te necesito aquí. – dice enfadado.
- Ayden, es Chloe. Su maestra me ha llamado.
- Chloe, ¿Qué le ha pasado? – dice preocupado.
- No lo sé, su maestra dice que esta bien, pero necesita hablar con uno de nosotros. Mira si puedes aplazar la reunión una hora.
- Tratare de hacerlo, vete a ver que ha pasado, lo primero es Chloe.
- Te quiero Ayden. – le cuelgo el teléfono.
Cojo el coche y voy directa al colegio, su maestra me hace pasar a una salita, los pequeños esta en recreo y se escucha sus risas, por las ventanas se ven los niños corriendo, pero en una esquina esta Chloe sentada sin jugar, me parece extraño Chloe siempre ha sido una niña muy sociable.
- ¿Pasa algo con Chloe?
- Chloe es una niña ejemplar, siempre ayuda a sus compañeros, pero lleva unos días, que la notamos triste, perdone la pregunta, ¿hay algún problema en su casa?
- Bueno – me pongo bastante triste. – su papa y yo hemos tenido un problema, pero con Chloe todo va bien, supongo que le esta afectando mas de lo que pensábamos.
- Hoy hemos hablado sobre la familia, Chloe siempre presumía la suya, pero hoy solo lloro. Por eso la he llamado, ella es una niña muy alegre, y desde que ha empezado el curso nunca la vi así.
- Hablare con ella, se que en casa hemos estado algo tensos, pero hemos intentado que no afectara en nada a nuestros pequeños. ¿me la puedo llevar ya? Se que no es la hora de salida, pero como ha estado llorando quería que se viniera conmigo.
- Si claro, hoy en realidad ya hemos terminado el temario.
Salimos al patio, Chloe me ve y sale corriendo con los brazos abiertos.
- Mami, mami.
- Sabes que Chloe, nos vamos a buscar a papa a su oficina.
- Siiiii – dice emocionada.
Cojo el móvil y son ya las once menos cuarto, Ayden ya me había mandado un mensaje que no podía aplazar la reunión y voy para su oficina, esta solo a quince minutos del colegio de Chloe. Antes de entrar a su oficina compro una caja de colores en la tienda de enfrente, para entretener a Chloe si aun tengo que entrar a la reunión. Efectivamente cuando llego al piso 19 todos me miran serios y veo que cuchichean, entro en el despacho de Ayden, aun recuerdo la ultima vez que estuve allí, la sala de reuniones esta justo al lado, le doy un folio a Chloe y le digo que se porte bien, toco la puerta de la sala de reuniones y abro, la cara de Ayden es de pánico, su secretaria esta sentada a su lado al borde de un ataque de histeria, Ayden mira a su oficina y ve a Chloe allí sentada, me pregunta con gestos que hace allí, pero dejo pasar.
- Perdonen el retraso, mi hija se ha sentido mal en el colegio y tuve que ir a recogerla.
- María, trae un vaso de agua bien fría a la señorita Robles, y dale esos papeles, puedes retirarse – dice Ayden a su secretaria con un tono autoritario.
Me siento al lado de Ayden dejando la puerta del despacho abierta para ver a Chloe.
- Después te cuento- le susurro a Ayden que aun tiene cara de preocupación.
- Patricia, puedes buscar el papel de cuentas, María no lo encontraba.
- Si justo es este. – empiezo a explicarles las cosas. Cada vez el semblante de Ayden se ve menos preocupado hasta que se relaja del todo
.
En quince minutos, tenemos los alemanes metidos en el bolsillo y conseguimos cerrar trato.
Chloe levanta la cabeza cuando ya se han ido todos.
- Hola papi. – dice con su vocecita.
- Hola mi amor, ¿porque no estas en el cole? – me mira a mi - ¿Qué ha pasado?
- Al parecer Chloe se ha comido nuestros problemas, esta mañana han hablado sobre la familia, y ha entrado en llanto, su maestra esta preocupada por ella. – le digo susurrando.
- Mira el dibujo que os hice. – su dibujo estábamos los cuatro el pequeño Ayden, , yo, papa y ella.
Ayden orgulloso lo cuelga de su pared.
- ¿Qué te parece Chloe se le decimos a Papi de llevarte al parque a comer un helado?
- Siii, vamos papi porfi porfi…
- Tengo una reunión…
- Tenias una reunión, te la aplace para dentro de 2 horas.
- Pues entonces vamos.
Vamos al parque que sabemos que a Chloe le gusta, mientras ella juega , nosotros nos sentamos en el banco.
- Ayden, perdóname por hacerle daño, es lo ultimo que quisiera, lo sabes. – le digo triste.
- Lo sé, ella es nuestro milagro. – se a que se refiere, gracias a ella nuestro pequeño Ayden esta vivo.
Lo miro y el me mira, veo su mirada azul, esa mirada que me enamoro y le beso, nos besamos, nos necesitamos.
- Ya no os vais a separar. - nos corta Chloe.
- Chloe, nosotros no íbamos a separarnos. – le digo seria.
- Te escuche ayer, te ibas a Barcelona con Ayden, y nos dejabas aquí.
- Cariño, el miércoles voy a Barcelona con Ayden, pero el viernes estaré de vuelta, te he dicho que te querré siempre, y siempre estaré contigo.
Estaba escuchándonos, cuando corría por las escaleras pensaba que la iba a dejar.
Ayden tiene que volver al trabajo y yo voy a casa le pido a Sophie que esta cuidando a Ayden que, si esta noche se puede ocupar de ellos, ya es hora de reconciliarme con mi marido, como dice la gente. Ella accede contenta. Antes de empezar a preparar la sorpresa llamo a Alex, la felicito por esa niña hermosa y quedamos de vernos al día siguiente.
Ya lo tengo todo preparado, estoy en mi habitacion nerviosa por que llegue Ayden, escucho su coche llegar.
Prepare la entrada de la casa con velas y pétalos de rosa, y en el centro una nota que ya debería estar leyendo.
- Siento todo lo que te he hecho pasar estos dias, en la vida hay tres tipos de hombres, los buenos y los malos, y luego estas tu excepcional para todo. Te quiero.
P.D. te espero en nuestra habitacion.
Espero que suba un rato lo escuche entrar ya hace mas de 10 minutos. Y me siento decepcionada, había preparado la habitación con muchas velas es la única iluminación que hay, empiezo a apagar las velas cuando siento que me abraza por detrás.
- Te quiero tanto. – y me besa el cuello.
Me estremezco, sus besos me erizan la piel me doy la vuelta y nos besamos, nos hacia falta, se que a el también. Se aparta de mí, y me da una vuelta, he comprado un camisón muy sexy para el con un tanga que se que con gusto romperá. Pasea sus manos por mi cuerpo, y me quita el camisón sin pensarlo. El sigue con su traje, y yo le voy desabrochando la camisa, mientras nos miramos a los ojos, su mirada azul esta ahí, y yo me muero por ella. Le quito la camisa, y desabrocho su pantalón, por encima ya se nota su erección, y se que tiene tantas ganas como yo se quita el pantalón y su erección ya no cabe en el bóxer, paso mi lengua y el gime.
- Que ganas te tengo, cariño. – dice con una voz ronca por su éxtasis.
Me levanta en sus brazos, y me pone contra la pared, me mira seductor mientras tira del tanga y lo rompe, y me penetra fuerte, gimo de placer, entra y sale con mucha rapidez nuestros besos son desesperados, nos dejamos caer al suelo donde seguimos, me enviste con fuerza, esa fuerza que llena mi ser, noto su calor, noto que se corre y llega al orgasmo y yo llego al mismo tiempo.
- Te echaba de menos, mi amor. – me dice cansado.
- Y yo ati. – y nos fundimos en un beso desesperado.