capítulo 18

1324 Palabras
- Cuanto te echaba de menos – dice riéndose. - Y yo a ti – digo aun asfixiada por el cansancio. Nos volvemos a besar, aun estamos en el suelo, y nos besamos, nuestros besos son desesperados, llevábamos ya dos semanas sin tocarnos y un beso, y otro nos llevan a volver a hacer el amor, esta vez Ayden no tiene tanta prisa, y disfruta cada palmo de mi piel, me besa cada rincón que pasa con su boca, me rodea con su lengua mi clítoris y noto como me mojo. - ¿Puedo jugar? – me pregunta excitado. - A todo lo que quieras. En nuestra mesa de noche, tenemos mas juguetes que antes, Ayden coge la vaselina, un antifaz, un consolador y unas plumas. Se que tiene ganas de jugar y yo tengo ganas de disfrutarlo. Me tapa los ojos y con su corbata que estaba tirada en el suelo me ata las manos al cabecero de la cama. Recoge con la pluma todo mi cuerpo y mi cuerpo vibra. Cuando ya coge el consolador yo ya estoy muy mojada, el consolador entra en mi v****a fácilmente y Ayden juega con el entrando y saliendo de mi. Lo deja dentro y me da la vuelta en la cama, se lo que quiere, y yo también lo quiero. - ¿Puedo ser un poco más bruto? – me susurra al oído. - Hazme tuya. – le digo excitada. Siento que me pone la vaselina y juega con su dedo alrededor de mi ano, lo introduce un poco y vuelve a sacarlo. - Si te duele avísame y paro. - me dice. Se que no hará nada que me haga daño pero estoy tan excitada que solo asiento. Ayden pone su pene lo noto caliente y duro en la entrada de mi ano y lo mete de una embestida, me dolió y grite alto. Pero me gusto. - ¿Paro? – me dice cuando se dio cuenta. - No pares nunca. – le digo excitada. Sus embestidas cada vez son más rápidas con una mano juega con el consolador que me metió en la v****a y me corro, no puedo mas y grito, grito de placer, el sigue envistiéndome, sale y me da la vuelta, me desata, me coge en sus brazos y me pone contra la pared otra vez, ahí vuelve a penetrarme, lo hace fuerte y noto cuando llega al orgasmo. Nos acostamos en la cama. Y después de dos semanas, es la primera vez que dormimos en toda la noche. Por la mañana, estamos solos, Sophie aun no ha venido con los niños, y Ayden vuelve a aprovechar. - Vamos a hacer lo que no hemos hecho en dos semanas. – me dice burlón. Pero una llamada nos trae de vuelta a la realidad que tenemos dos pequeños y ya vienen en camino. Nos duchamos y aprovechamos la ducha entre los dos. El miércoles dejo a Chloe en el cole, su maestra me ha dicho que ya se la ve mas alegre, y que ha vuelto a jugar. Aplazo un poco mas el viaje a Barcelona quiero que Chloe se vuelva a sentir, la niña mas querida de esta familia, y me voy al mes siguiente. Llegando a Barcelona, llamo a mi madre. - Cariño estoy en la consulta, pasa por aquí y reviso al pequeño que tengo un hueco ahora. Llego al hospital y todos me conocen, he recogido esos pasillos desde pequeña con mi madre y todos viene a ver al pequeño Ayden. - Es precioso. Es igualito a ti a excepción de esos ojazos azules. – me dice la neurologa del hospital. - Gracias, los ojos son del papa, algo tenia que tener de el – sonrío. Llego ala consulta de mi madre y esta con un paciente dentro, y me siento a esperar en las sillas que hay enfrente, Ayden esta muy risueño esta mañana, y una niña de unos nueve años se acerca a saludar. Se nota que esta enferme lleva un pañuelo de flores en la cabeza para disimular la caída del cabello, pero su sonrisa es muy bonita. - Hola pequeñín. – le dice a Ayden. Ayden sonríe, le enseña el pequeño diente que ya le ha reventado y ella se pone a jugar con él. - ¿Como se llama el bebe? – me pregunta curiosa. - Se llama Ayden. ¿tu como te llamas?, tu sonrisa es preciosa. – le digo yo sonriéndole. - Me llamo Alba, muchas gracias. Mi madre sale de la consulta y me llama. Cuando la niña se va, se va con un señor de unos 50 años. - ¿Era ella verdad papa? - Si es ella – le contesta el señor. No entiendo la conversación, desde mi accidente tengo algunas lagunas, pero no recuerdo a esa niña, no se si por la caída del pelo, pero esa sonrisa no la recuerdo. Mi madre revisa al pequeño y le va a hacer algunas pruebas, para descartar. Al salir, la niña esta en la puerta con su padre. - Hola Patricia. – me dice el señor. - Disculpe, ¿le conozco? - Patri, cariño, él es… - No ni se te ocurra decirlo. – la corto, enfadada. - Patricia, tu hermana te quería conocer. – dice el hombre. La niña me dio mucha pena, yo estaba muy enfada, y sus ojos se inundaron de lágrimas. Sin mirarlo a el le hablo a Alba. - Alba, perdóname, no sabía que tenía una hermana. - Si, lo sabias, me ibas a donar medula, te existe un examen, pero no fuimos compatibles. – me replica. Miro a mi madre no recuerdo esos exámenes, no recuerdo saber que tenía una hermana. - Cariño, lo olvidarías con el accidente, después han pasado tantas cosas, que no lo mencione más… Los recuerdos vuelven a mí, y recuerdo el día que mi madre me lo conto. Y pierdo el sentido. - Patricia, patricia, estas bien. Despierto en una camilla, no se que ha pasado, desde que tuve al pequeño Ayden, no me había vuelto a suceder. - ¿Dónde está mi bebe? -grito - Patricia, no te preocupes, tu madre esta con él. – es Alma la neuróloga. – tengo que hacer unas preguntas, esto que te ha pasado no es normal, ¿te pasa a menudo? - Solo me paso en el embarazo de Ayden, después de mi accidente y después de tenerlo, ya no paso más. - Patricia ¿puede que estés embarazada? – me pregunta. Niego con la cabeza aun estoy atordida. - ¿Cuándo fue tu ultima regla? - Después de que tuve a Ayden en febrero no me ha bajado. Y en mayo me tome la pastilla, para cortar la leche estoy esperando a que me baje para tomarme la píldora. - Patricia, estamos a mitad de julio, la regla ya te debería haber bajado, te haremos una prueba de embarazo, y si es negativa te llevaremos al escaner. - No estoy embarazada, es casi imposible, hemos usado protección. Ayden sabe que tiene que usarlo, lo hablamos después del incidente al mes de tener al pequeño Ayden. Me voy sintiendo algo mejor y menos mareada, no se cuantas horas han pasado, pero un Ayden asustado entra con Chloe en brazos. - Cariño estas bien? – su cara muestra preocupación. - Si solo me he desmayado, me ha venido un recuerdo, se que aun tengo lagunas por el accidente, y hacia tanto que no recordaba algo. - Buenas tardes, soy Alma, la neuróloga. - Buenas tardes. – contesta Ayden. - Alma me harán el escáner ya, mi pequeño debe estar algo asustado. - ¿Que escáner? – pregunta Ayden preocupado. - Patricia, el escáner tendrá que esperar, Felicidades a los dos van a ser papis, otra vez. Me mareo, me mareo mucho, solo escucho pitidos por todos lados, mi visión se vuelve borrosa y después todo se vuelve n***o.
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