Cuando Braxton abrió la puerta, sabía lo que le esperaba. Ella le había avisado por teléfono, y aunque se sorprendió un poco no fue algo completamente inesperado. Claro que lo último que imaginó fue que la vería con una maleta ni que la fuerte Tammy, que se doblaba pero jamás se quebraba, se echaría a llorar en sus brazos desconsoladamente. — Hey, ¿qué pasó??? . Tranquila — dijo él mientras entraba con ella y arrastraba su maleta. La condujo hasta el sofá y se sentó con ella, que no podía parar de llorar. Ella se hizo una pelota y se acomodó en su regazo, como si fuera una niña pequeña. El acarició su cabello y su espalda intentando lograr que se tranquilizara. Cuando pudo hablar ella le dijo, — Ya sabe que soy su madre, pero no quiso escucharme ...me echó sin permitirme darle ningún

