Leila Estaba en mi antigua casa hecha pedazos, había escombros que aún se mantenían en el lugar como un templo sagrado. Según Dylan, en el pueblo decían que estaba embrujada por las almas de mis padres y la mía, y eso gracias a él que se encargó de asustar a todo aquel que quería comprarla o invadirla. —No quedó nada de pie —susurré. —No, aún no se sabe cómo explotó. La policía e investigadores trataron de hallar la causa y solo llegaron al acuerdo de que fue una explosión. Caminaba sobre las rocas, antiguos objetos, paredes, columnas, todo —mi casa. —Algunos vecinos chismosos dicen haber escuchado ruidos y luego una luz gris que los cegó y cuando volvieron a ver la casa estaba así. Ahí fue donde los dieron por muerto a los tres. Ruidos, luz gris, explosión. —¿Fue el día del accide

