Mi gordita estaba cada vez ganando más peso, unos gramos más y podría venirse a casa conmigo. Por lo que estaba recuperando más y más mi ánimo de antes de la desgracia. Pero entre todos los pendientes por resolver antes de traerla a su casa, estaba un pendiente en lo referente a mi madre. El pendiente que menos me hubiese podido interesar del mundo, su testamento. Leer un testamento es un proceso rutinario, simple, fácil. Aunque todas estas características dependen de qué tan bien estuviese redactado el documento y la gravedad del conflicto de intereses en los beneficiarios. Mi madre no pudo hacer un testamento con huecos legales, era imposible para una mujer con una vida de experiencia en las leyes. Sobre el conflicto de los herederos, era su única hija, tendría a su única nieta. Si p

