Tres meses después Dos meses tuvieron que pasar para que pudiese tocar su mano, dos meses tuvieron que pasar para que le retirasen el oxígeno, dos meses para que me diesen de alta. Y casi tres meses para que me dejasen tenerla por primera vez en mis brazos, a mi pequeña Fulgencia Sofía Fernández Córcega. Mi familia puso el grito en el cielo al saber que le colocaría Fulgencia. Pero me encantaba ese nombre, era el nombre que le di al conocer de su existencia, también era un nombre digno de mi hija, porque venía de la palabra Fulgente, que quería decir brillante. Es mentira, estoy jugando. Nuestra hija se terminó llamando Amelia Sofía, correspondientes apellidos de padre y madre. El Amelia fue mi idea, el Sofía lo fue de Michel. A quien hubiese querido hacerle el chiste de haber dado

