Alguien me estremecia hasta que reconocí la voz del loco de Kill que me movía bruscamente del hombro y luego me quitó la sabana. –¡Ah! ¡Ya desperté! –Exclamé irritada, abriendo lentamente los ojos y enfocando bien. –Debemos ir a clases, perezosa diva durmiente. Su voz repetitiva me hacía querer darle un almohadazo. De pronto vino a mi mente cuando estuve con Frederick en la ducha... Sentí la sangre subir a mi cabeza, y sonreí como tonta, yo misma me desconocía. –¿Y qué? Esa sonrisa repentina me asusta... –Comentó Kill mirándome fijamente extrañado. Lo miré y le voltee los ojos, se me hacía difícil disimular mi sonrisa. Me fui al baño antes que soltara las carcajadas delante de él. Entré y miré el lugar, tape mi boca y... >. El calor invadía mi cuerpo con solo imaginarlo. Me cep

