POV NARRADOR El aserradero abandonado se alzaba entre la bruma del río como el esqueleto de un gigante olvidado. La madera podrida crujía bajo el azote de un viento gélido que arrastraba copos de nieve sucia, y el único sonido que competía con el rugido del agua era el latido ensordecedor en las sienes de Shane Vance. Shane conducía el vehículo blindado con una precisión casi robótica, pero por dentro era un volcán a punto de entrar en erupción. A su lado, Sofía estaba sumida en un silencio sepulcral, con las manos entrelazadas tan fuerte que sus nudillos parecían piedras blancas. Ya no lloraba. Había trascendido el llanto para entrar en ese territorio peligroso donde solo habita el instinto de supervivencia. —Estamos cerca —susurró Shane, apagando las luces del coche a quinientos me

