Alba volvió a sentir el fuerte dolor, de nuevo se quejó. Entonces una enfermera se llevó a la bebé, mientras el médico se acercaba a revisarla. —Puja —ordenó—. Ya viene la otra niña. Alba tan solo parpadeó, mientras Santiago volvió a brindarle su mano entonces ella presionó sus ojos y emitió un fuerte grito y otra vez escucharon el llanto de otro bebé. Alba recargó su espalda sobre la camilla, respiró aliviada, entonces pidió ver a su nueva hija. —Es tan hermosa —cuestionó observándola con ternura. Santiago volvió a acariciar a la pequeña, la contempló con el mismo amor que a la otra bebé. —Bienvenida al mundo Alma Vidal —expresó con emoción—. Son idénticas a ti —comentó con emotividad—. Eres tan valiente —aseveró él mirando a su esposa con profundo amor—. Gracias por darme la di
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