—¿Perdón? —ella suelta una carcajada nerviosa—. Theo, tenemos toda la vida por delante, somos jóvenes, y yo estoy planificada, por si lo olvidaste. Theo hizo un puchero exagerado. —Vaya, qué cruel. ¿Y si cambiamos de opinión más adelante? —Más adelante, —repite Thais, alzando una ceja—. Por ahora, disfrutemos de ser pareja, sin llantos de bebés ni pañales. Theo suspira teatralmente. —Estaba listo para ser un padre sexy. Thais le dio un suave golpe en el brazo y él la atrapa, llevándola debajo de él. —Eres imposible, —susurra ella antes de que Theo la besara con ternura, sellando la conversación de la mejor manera posible. Algunos días más tarde, Thais decide visitar a sus padres después de mucho tiempo sin verlos. La idea de llevar a Theo con ella la emociona, pero también la pone

