El avión aterriza en Nueva York y, apenas bajan, Theo se estira con pereza mientras Thais camina a su lado con un gesto cansado. —Por fin en casa —dice ella, soltando un suspiro—. Extrañaba mi cama. Theo la mira de reojo y sonríe con picardía. —Espero que también me hayas extrañado a mí. Thais rueda los ojos. —Estuvimos juntos más de una semana así que ni te emociones. Caminan hacia la salida del aeropuerto, y un chofer de Uber ya los espera con el auto. Durante el trayecto, Thais revisa su celular y ve un mensaje de la empresa citándolos para la mañana siguiente. Suspira con fastidio. —Mañana temprano tenemos reunión. —Perfecto —responde Theo—. Nos darán la bienvenida como merecemos. —A veces eres tan optimista que me da miedo. Llegan al apartamento de Thais, y ella le ofrece qu

