Elena suelta una risa corta, amarga, mientras recoge los papeles y los guarda de nuevo en la carpeta. —Bueno, por ahora, dense prisa en decidir. Cuanto más tiempo pierdan, más cerca estarán ellos de encontrarlo a él. Y, Manson... sabés tan bien como yo que si lo encuentran antes que vos, esto se acaba para todos. Manson asiente con la mandíbula tensa, pero no responde. Yo miro a Elena, confundida. —¿De qué está hablando? ¿A quién tienen que encontrar? Elena me lanza una mirada rápida, como si hubiera hablado de más, pero es Manson quien responde. —Mi hermano. —Su voz es dura, y cada palabra parece pesar toneladas. La revelación me golpea como un balde de agua fría. Manson nunca había mencionado a un hermano. De hecho, nunca había hablado mucho de su familia, excepto para decir que es

