—No sería capaz— advirtió la mujer de curvas. —A Kian no le importa, ni a mi familia tampoco, pero la tuya— tentó con cierto poder. —¿Qué debo hacer?— aquella pregunta la hizo fue satisfacción pura para Lucia, ese era su nombre. —Dejar a mi familia, ¿Estas en cinta?— interrogo sin tiempo que perder. —No, me hice unos estudios ayer, pensé que realmente me ayudaría— —Solo me preocupo por mi familia y sus malos pasos, Aime, busca tu propia corona, no dejaría que mi hijo se casará con alguien como tú— —Eso es ofensivo— lo era, pero el poder que Lucia tenía podía hacer que las cosas cambiaran, ella nunca dejaría de tener el control. —Lo sé, créeme, te comprendo, soy en lo que te quieres convertir, atrapé un pez gordo— soltó con una risa, sus recuerdos llegaron a su mente, ella lo ha

