—¿Qué hiciste con ella?— la pregunta apareció causando que el ambiente callara, que todo lo construido se derribara en un abrir y cerrar de ojos. —No tengo por qué decírtelo, no la necesitábamos más— sentenció el sujeto al dejar aquella silla e incorporarme velozmente. —¿Quién llevará esta casa?— —Tú, es momento de que madurez— —Soy alguien madura— —Eso es bueno, porque voy a empezar con las reglas, uno; te encargarás de los alimentos para ti y para el pequeño, compraré lo necesario, Dos; No tienes permitido salir de la propiedad, esa ya la conocías, Tres; no debes molestarme al menos que sea algo importante, Cuatro; no te acerques a mi estudio, ni a mi habitación, al menos que yo lo permita, cinco; te encargarás de la limpieza, solo los lugares que utilices— las reg

