Lunes por la mañana, la peor sensación de todo el mundo. Nunca me he levantado de la cama tan pronto y eso es porque no he dormido una puta mierda. Hace casi 24 horas que Kiara se fue de mi casa con su hermana, que me dejó. ¿Quién tiene la culpa? Oh, vamos a sorprendernos, la maldita perra sarnosa de Jennifer.
Por mi cabeza han pasado millones de cosas para hacerle entrar en razón a Kiara, otras para matar a mi ex novia, otras para irme bien a tomar por culo de todo y otras muchas para que se me hinchen bien fuerte los huevos. Me cabrea, mucho. No solo la putada que me ha hecho Jennifer, porque de ella no me esperaba menos, ya estoy acostumbrándome a su forma de actuar. Lo que me fastidia es que Kiara, la mujer que se había convertido en mi novia, la que mejor me conoce en este mundo junto a la princesita y mis amigos, se haya creído esa sarta de mentiras.
Me pone de muy mala hostia que haya pensado que yo soy capaz de hacer todo eso, así que por simple orgullo, negación y mucho cabreo al no haber dormido nada, he llegado a la conclusión de que si no me cree es su problema. Quizás si ha decidido creer antes a la perra fría de mi ex que a mí, no había sido buena decisión empezar una relación con ella. Joder, la confianza es la base de una relación, junto con el sexo, pues ya empezábamos de culo y cuesta abajo y paso de eso, ya tuve una relación tóxica, no quiero más.
La princesita me va a matar porque ayer la estuve contando todo y me ha dado cientos de consejos para que vaya a disculparme y hablar de forma tranquila con Kiara para solucionar las cosas. No quiero hacerlo, no la voy a hacer caso. ¿Se quiere ir? Que se vaya, tampoco es nada dramático el quedarme sin ella, he estado mucho tiempo así y he estado igual de bien. Mejor diría yo, al menos antes podía dormir por las noches y ahora no tendría una cara de muerto como los de Walking Dead.
Ya sabéis el proceso en el que me levanto sin ningunas ganas de vivir, me visto con cualquier cosa y salgo de casa. Ni me arreglo, pero estoy bueno igual. Ventajas de ser así de guapo, pareces un mendigo y aun así la población femenina te mira como objeto de folleteo. Llego prematuramente a la oficina, la cual está solitaria al ser tan pronto. En cuanto veo la mesa de Kiara a la izquierda, todos los recuerdos me golpean en la mente. Nadie sabe lo que ha pasado, solo la princesita, así que a ver cómo diablos explico yo que nos hemos quedado sin compañera de trabajo. Va a ser un día genial, ya lo veo venir.
—¿Víctor? —me giro para ver a Celia detrás mí, observándome de una manera bastante asombrada.
—Hola —respondo con simpleza evitando volver a mirar la mesa de ella, esa mesa en la que tenía planeado follarla en algún momento de nuestro noviazgo... Qué coño, voy a conseguir follarla aquí en algún momento, ya lo veréis más adelante,
—Ehh… —mira la hora en el móvil que sujeta con su mano derecha y frunce el ceño— ¿Hoy han cambiado la hora o algo?
—No, es la hora que tienes.
—Entonces no entiendo qué haces aquí tan pronto —deja su bolso sobre el escritorio y achina sus ojos en mi dirección, sospechando algo—. ¿Qué pasa?
—¿Uno no puede madrugar y querer llegar pronto al trabajo?
No hay nadie que me crea esto, es imposible.
—Una persona normal y corriente claro que sí, pero tú no —cruza sus brazos—. Desembucha, ¿qué ha pasado? ¿Hay reunión de emergencia? ¿Sigue habiendo problemas con el caso que habéis ganado? ¿Ha caído un meteorito sobre la Tierra?
—No, nada de eso —niego y avanzo por el lugar, mirando de reojo cada una de las cosas que ha dejado Kiara en su mesa.
—Ya sé, te has quedado jugando a la Play toda la noche y no has dormido.
—He dormido mal y para no quedarme en la cama he venido aquí, ya está.
—No te creo.
Hace bien.
—¿Por qué?
—Porque estás raro —resoplo odiando ser tan transparente, para algunas personas claro—. No has hecho ninguna broma sobre mí y Álex en todo el rato que llevamos hablando, eso es preocupante.
—Eso es porque he dormido poco —continúo poniendo esa excusa, es en parte verdad, pero un gran porcentaje es por otra cosa.
—¡Mira cariño, ya tengo hecho el anuncio en i********: y en nuestra págin…!— veo que Álex sale del ascensor y le habla a Celia sabiendo que esta ya va a estar aquí, se queda callado y confundido al verme a su lado— ¿Víctor?
—Sí, así me llamo —ruedo los ojos.
—Mierda, ya se me ha vuelto a joder el reloj.
—No amor, es él el que ha venido pronto, no nosotros tarde —le avisa Celia, ya que este también ha pensado que había un problema con la hora. Me están ofendiendo.
—Oh —pone cara de no entender una mierda—. Eh… ¿Qué problema hay?
—¡Que no pasa nada! —grito con histeria, ya me estoy cansando de esto— ¡¿No puede uno aprovechar la mañana y levantarse más pronto que en toda su vida para ir al puto trabajo y hacer lo que debe hacer?!
La pareja se lanza miradas silenciosas que no logro comprender, paso de presenciar esta comunicación visual tan asquerosa y moñas. Me giro y camino al despacho, queriendo quedarme solo y empezar a trabajar en los nuevos casos que tengo pendientes. No es hasta que no escucho el sonido de la puerta al cerrarse cuando sé que estos dos me han seguido hasta aquí.
—¿Qué queréis? —pregunto sentándome en mi silla.
—Que nos digas qué ha pasado con Kiara.