02. ¿Dónde está Kiara?

1130 Palabras
—Con Kiara todo está genial, estupendo, magnífico, maravilloso —enciendo mi portátil y saco algunos papeles del cajón para elegir cuál será el próximo caso que deseo defender. Así podré comentárselo a mi padre cuanto antes y ponerme a ello. —Ha pasado algo muy grave. —Igual estaban follando y no se la ha levantado. —O ella ha adivinado que es mucho para él y le ha cortado. —También puede que le haya dejado por su ex novio. El tal Nick parece un chico muy maduro, lo que le falta a este. —Os estoy oyendo, marujas —comento al escuchar todas las suposiciones que están haciendo entre ellos sobre la ausencia de Kiara—. A mí se me levanta siempre y yo soy un hombre muy maduro para ella. —Entonces dinos qué ocurre, ¿por qué no ha venido Kiara? ¿Dónde está? —No la habrán vuelto a secuestrar, ¿no? —Hoy no creo que venga. Ni nunca más. —¿Por? —Es que se encontraba mal. —¿Tiene un virus? —cuestiona Álex alarmándose— ¡No jodas, que el sábado tomé de su copa! —Sí, tiene un herpes muy asqueroso en el labio. —¡Ahhh! —este se pone a escupir y a pasarse la mano por los labios y lengua— ¡Qué asco! —Si te lavas la boca con jabón, se va —digo con el objetivo de que se vaya y deje de escupir a mi alfombra, lo consigo. —Es broma, ¿no? —habla Celia cuando nos volvemos a quedar solos. —No sé, ya veremos si mañana tiene el labio como los de Angelina Jolie, pero en feos. —Víctor, mírame —aparta un poco el portátil para que deje de fijar mi vista en la pantalla y la ponga en su rostro. —¿Qué? —Dime la verdad. —Que Kiara no viene porque iba a volver a su casa con su hermana y va a estar liada con la mudanza —digo con la esperanza de que esta vez me crea, esto es más creíble, lo otro solo fue para tocarle los cojones a Álex por haber dicho lo de que ella es mucho para mí. —Pensaba que ibais a seguir viviendo juntos. —Preferimos darnos nuestro espacio, la convivencia puede ser muy perjudicial. —¿Por qué será que no te creo? —No lo sé, pero es la verdad. —Estás demasiado serio, no te has reído ni cuando Álex se ha mirado la lengua en el espejo para saber si tenía virus. —Ya estoy acostumbrado a verle haciendo el gilipollas, no es nada nuevo. —¡Víctor! —¿¡Qué!? —respondo al llamado de mi amigo desde lejos. —¡Dice tu padre que salgas! —Estupendo, ahora a hablar con mi padre —ironizo levantándome de la silla—. Si es que aquí no hay quien te deje trabajar. —¿Desde cuándo tienes ganas de trabajar? —miro a Celia, la cual me sigue afuera del despacho, esta está sospechando mucho y no me gusta eso. —Pues hoy me lo había propuesto, la gente cambia —llego de nuevo hacia la oficina central donde están las mesas de las chicas… De la chica que trabaja aquí, solo hay una, tengo que hacerme a la idea de eso—. Hola papá. —Hola Víctor, ¿dónde está Kiara? —¿Qué pasa que esta oficina no puede trabajar sin ella? —Ehh… No, no es eso —mi padre eleva sus cejas ante mi contestación—. Solo quería hablar con los dos por lo del caso que habéis ganado. —Pues ella no está hoy, dímelo a mí. —¿Qué le pasa? —Nada, solo tenía un problema familiar. —¿En serio, Víctor? —pregunta Celia al escucharme— Primero un virus, luego mudanza y ahora problema familiar. ¿Cuál es la versión verdadera? —Ah, ¿que no tiene un virus? —Álex frunce el ceño con enfado— Que casi me trago una pastilla del asqueroso jabón del baño, cabrón. —Tenía problema familiar, su padre está en la cárcel y… Tiene que hablar con su madre y eso —en parte creo que sería verdadero, todos los que ayudaron a Jennifer están entre rejas, incluido el maldito padre de Kiara... Mi ex suegro de 24 horas. —Oh, lo lamento —por suerte, mi padre creo que es el único que se cree esa versión—. Cuando vuelva le dices que venga a hablar conmigo. —¿Para qué? —Quiero ascenderla, ha hecho un trabajo magnifico en el caso que habéis ganado y puedo ir adjudicándola pequeñas cosas para que haga sola. —Pero ella trabaja conmigo. Trabajaba. —Y lo seguirá haciendo, pero poco a poco irá aumentando su nivel, al igual que ha hecho Álex y Celia. —¿Yo? —la susodicha se señala con sorpresa— ¿En serio? —Sí, todos estáis haciendo que esta empresa sea mucho más conocida, estoy recibiendo muchas llamadas de gente que necesita ayuda. —Qué genial, enhorabuena mi amor —Álex abraza a su chica y yo aparto la mirada, no quiero ver muestras cursis ni cariñosas ahora, no puedo—. Sabía que lo conseguirías. —Felicidades, Celia —la felicito haciendo un amago de sonrisa, ella se la merece aunque yo tenga muy pocas ganas de sonreír. —Gracias. —Oh, tío que se me olvidaba —Álex me habla a mí—. Que he estado buscando información y ya tengo nuestra propia página Web para las personas que necesiten ayuda de detectives. —¿De verdad lo has hecho? —Pues claro, es una pasada lo que habíamos pensado, podría funcionar. —Bueno, pues a ver si nos contacta alguien. —Puse un anuncio en i********:, ya verás como sí —asiente con emoción—. Seremos como los de Scooby Doo, pero sin Scooby Doo ni Shaggy… O bueno, tú puedes ser el perro. —Y tú Shaggy —ríe Celia refiriéndose a su novio—. Os pegan más esos dos personajes, Kiara y yo seríamos las listas. —Kiara sería a la que siempre secuestra. —¿Qué yo sería quién? Álex, Celia, mi padre y yo dejamos de hablar al notar una quinta voz cerca de nosotros. Giramos nuestra cabeza hacia la puerta de entrada, donde se encuentra Kiara preparada para un día normal de trabajo. Tal es mi sorpresa de verla aquí que me tengo que frotar los ojos con mis nudillos por si es una alucinación causada por la falta de sueño. —¡Kiara!
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