- Todavía recuerdo esos viejos tiempos en los que no querías que te pagase nada – bromeo entregándole mi tarjeta a la dependienta y viendo la gran cantidad de dinero que se ha gastado tanto en vestido como en accesorios para la boda - ¿Dónde quedó eso? - Me he jodido el hombro por tu culpa, esto es la compensación, pero no te creas que siempre voy a depender de tu dinero. - Ah, esto ya me cuadra más – la señora nos escucha en silencio y me devuelve la tarjeta junto a la bolsa con todo lo que Kiara ha seleccionado – Gracias. - Hay una cosa que no entiendo – ella empieza a hablar nada más salir de la tienda de ropa donde nos hemos pasado toda la mañana seleccionando el look perfecto para la ocasión. En otro momento os diría que ha sido un coñazo, pero la verdad es que lo he pasado bien

