- Vosotras babosas, dejar de mirar a mi cuñado – les avisa Keira a sus amigas al darse cuenta de que no me quitan la vista de encima – Él es de mi hermana. - ¿No era que lo habían dejado? – pregunta una rubia mirando mi entrepierna, tiene las tetas tan oprimidas por la cantidad de relleno que hay dentro de su camiseta que no me extrañaría que en cualquier momento exploten como un grano. - Sí, pero van a volver. - ¿Por qué les cuentas mi vida amorosa, Keira? – Kiara bufa levantándose del asiento. No mierda, que no se levante que sigo empalmado y se me va a ver de pleno. - No les cuento, pero salió un día el tema y hablamos un poco de ti – se encoje de hombros – Se suponía que era un secreto Jaz. - Bueno perdona, me dio curiosidad – se disculpa la rubia y sonríe en mi dirección – No ten

