Capítulo 3

1702 Palabras
Ver a Alice llorar de esa forma tan desesperada, hizo que me diera un dolor en el estómago, debía ser terrible no recordar nada de lo que habías hecho en tres días, era como tener un agujero n***o, justo en el centro de tu vida —Tranquilízate, ya verás que los médicos descubren la manera para ayudarte a recordar. —¿Por qué viniste? ¿Realmente te importa lo que me está pasando? —No voy a negarte que lo que me impulso a venir, fue mi instinto periodístico, pero no soy tan insensible como para no entender que lo que te pasa es algo que no le desearía a mi peor enemigo. —Al menos eres muy sincera, te lo agradezco, ¿Cómo haces para soportar las burlas de todos esos chicos inmaduros? —Tú lo has dicho, son inmaduros, yo tengo una razón muy poderosa para vestir así y tiene que ver con mi salud, así que, lo que los demás digan, no me importa, prefiero eso, a tener el cuerpo lleno de ampollas por las quemaduras del sol. —¿Es una enfermedad? —Sí, hay una crema con protector solar que me ayuda, pero solo la uso en el rostro y en las manos, porque es demasiado costosa, usarla en todo el cuerpo me llevaría a la ruina en unos cuantos días. —¿Eso quiere decir que nunca vas a la playa? —Solo fui una vez, cuando era niña, estuve veinte minutos jugando en la arena, y pasé veinte días en el hospital tratándome las quemaduras en la piel, así que no me apetece para nada, volver a pisar la playa, prefiero, las húmedas y frías montañas, entre más neblina mejor. —Pareces una vampira. —Jajajaja si tienes razón, también mi hermana me lo dice, solo que preferiría brillar como polvo de diamante y no me importaría tener juventud eterna. —Gracias por venir Katrina, me sentía muy sola y como tú lo dijiste “mis amigas” ni siquiera han llamado. —No tienes nada que agradecer, si tú quieres podemos ser amigas a partir de hoy. —¿De verdad a una chica tan inteligente como tú, no le importaría ser amiga de la rubia tonta? —Mmm, solo no me beses en público. Me agradó poder hacer sonreír a Alice, realmente estaba muy sola, ni siquiera sus padres la habían visitado, solo su abuela estaba con ella. Salí del hospital pensando en la manera de poder hablar con las otras dos víctimas, era muy importante saber, si tampoco ellas recordaban lo que les pasó, si era así, sería una espeluznante coincidencia, ya que probablemente el depredador, usaría algún tipo de método para provocarles la amnesia y sería muy difícil que alguien lo identificara. Regresé al campus y me encerré en mi habitación, debía revisar la gaceta estudiantil para ver los empleos publicados, esperaba que no fuera demasiado tarde, yo como siempre, dejaba lo más importante para después, siempre le daba prioridad a satisfacer mi curiosidad. Cerré la ventana y la cortina, para oscurecer la habitación y me quité la ropa, también disfrutaba de la comodidad de un bóxer y una camiseta, pero sin los molestos rayos del sol acechando. Encendí mi ordenador, y entré en la página de la gaceta, ya la tenía designada como favoritos, así que fue rápido encontrar la sección de avisos. «Se solicita empleado de media jornada, para atender cafetería» «Se solicita camarera de medio tiempo, por las tardes» No me encantaba la idea de ser camarera, y no porque fuera un mal empleo, era porque a veces los negocios de comida solían darles un uniforme a sus empleados, y yo difícilmente podría usar una camiseta de mangas cortas. Seguí revisando los anuncios y encontré dos que se me hicieron bastante interesantes. El primero era acompañar a un adulto mayor por las tardes, hasta que su hija regresara del trabajo, el sueldo era bueno, y posiblemente hasta podría llevar mis libros y estudiar mientras estaba con él. El segundo, era en las oficinas de un corporativo, necesitaban una persona de preferencia estudiante, que sacara copias y archivara documentos, el sueldo era todavía mejor que el anterior, pero me quedaba un poco más lejos. Envié mi Currículo a los dos empleos, esperaba tener algo de suerte, había bastantes postulaciones antes que la mía, me reñí a mí misma por haber ido tras la noticia, en vez de revisar primero la gaceta, era viernes, y seguramente tendría alguna respuesta hasta el lunes, así que tomé un litro de helado de la nevera y me dispuse a ver mi serie favorita “Criminal Minds” Me fui a la cama después de ver cinco episodios, que ya había visto antes, pero que no me cansaba de repetir. El sábado, desperté y me quedé en la cama hasta que mi cuerpo comenzó a doler, revisé el móvil y tenía veinte mensajes de mi hermana, que esperaba ver la selfie con el vestido de su obsequio —Maldición—lo había olvidado, pasaría por alguna plaza después de visitar a Alice, quería saber si había tenido alguna mejoría, y había logrado recordar algo. Me hice rápidamente un batido de fruta con leche descremada y me alisté para salir, me miré al espejo, y mis labios estaban más rojos que nunca y un poco infamados, rayos, seguramente algún ingrediente del helado estaba comenzando a dar señales de reacción alérgica. Salí rumbo al hospital y en el subterráneo, escuché a un par de mujeres hablar sobre las víctimas del depredador. «Es horrible lo que está pasando, parece que encontraron otra chica con las mismas condiciones» «¿Otra? ¿Eso quiere decir que ya son cuatro? Dios mío, menos mal que no soy rubia, no tengo nada de qué preocuparme, si lo fuera, ya estaría encerrada en casa» Busqué en el móvil noticias sobre el nuevo caso, pero no encontré nada, como siempre, la gente ya había comenzado a exagerar. Llegué al hospital y en el pasillo me encontré a la abuela de Alice. —Buen día señora, ¿Cómo sigue Alice? ¿Ha logrado recordar? —Todavía nada, justamente, ahora, un detective de la policía está hablando con ella, no habían podido tomarle su declaración porque no despertaba, así que vinieron hoy. Me quedé con ella, esperando a que saliera el policía, debía preguntarle si sabía dónde estaban internadas las otras dos chicas, y cuáles eran los síntomas que presentaban. Tardó al menos quince minutos para salir, yo esperaba ver al típico policía gordo, a punto de reventar su camisa azul, sin embargo me llevé una gran sorpresa al ver al joven y apuesto detective, era como un sueño hecho realidad, era casi un clon de Derek Morgan, uno de los protagonistas de Criminal Minds, toda mi seguridad se esfumó, y si no fuera porque no hay nada en el mundo que haga que llegue un poco de color a mis blancas mejillas, hubiera jurado que me sonrojé cuando me miró y sonrió al darse cuenta de la reacción que había provocado en mí. —Detective, Lyon Bennet, señorita… ¿Es familiar de la señorita Dawson? —K…Katrina Thompson, detective, no, sólo somos amigas y compañeras en la universidad, su abuela estaba aquí, solo fue un momento al tocador. —¡Ah, la espero! ¿Usted ha hablado con Alice? La señorita insiste en que no recuerda lo que le pasó, pero los médicos no encontraron nada en su cerebro que pudiera estar causándole la amnesia, y es muy importante para la investigación, que nos diga qué es lo que recuerda. —Yo no creo que esté mintiendo detective, ayer estuve con ella y la vi desesperada por no poder recordar, ¿Ya interrogó a las otras dos víctimas? ¿Sabe si presentan la misma amnesia? —No he tenido suerte, Alice fue la primera en despertar, las otras chicas han tenido menos suerte, se teme incluso por sus vidas. —¿Ya determinaron los médicos cómo es que perdieron tanta sangre? —Al parecer se las extrajeron directamente de la arteria femoral, todas presentan un par de pequeñas incisiones en la ingle. —La marca del vampiro —dije quedito, recordando las películas de Drácula de Bram Stoker mis favoritas por siempre. —¿Te refieres a un vampiro de esos que chupan sangre y que no tienen reflejo en el espejo? —Estaba tratando de ponerme en el lugar del depredador, ¿Has pensado que podría ser alguna persona que crea ser un vampiro? En las películas, los vampiros muerden a sus víctimas en el cuello, pero cualquier persona podía darse cuenta de las marcas, y no hay lugar más discreto que la ingle, para ocultar una marca que no quieres que nadie vea, puede ser una persona o varias, incluso toda una secta, que esté usando la sangre para algún ritual. —Es una buena teoría, ¿También eres policía? —No, soy estudiante de periodismo y fanática de Criminal Minds, por cierto ¿Le han dicho que se parece a…? —¿Derek Morgan? Sí, me lo han dicho muchas veces, pero yo no lo creo, estoy seguro de que soy más guapo. —¡Vaya detective! Y más humilde también. Me dio una tarjeta para que le llamara en caso de que Alice recordara algo, y él prometió avisarme cuando las otras dos chicas despertaran si es que lo hacían. Compré mi regalo de cumpleaños y me tomé selfie en el tocador, me compré unos mocasines, un pantalón gris y una camisa blanca con flores azules bordadas en el cuello, y me alcanzó para un sombrero bombín y unos tirantes negros, ese era mi outfit perfecto para mi rol de detective. Cuando regresé al campus me encontré con una gran sorpresa, era sábado, pero en mi correo electrónico, tenía una respuesta del corporativo Laurențiu, «Su solicitud ha sido aceptada la esperamos el lunes para una entrevista» —Rayos— ¿Qué significaba eso? ¿Estaba contratada? O debía esperar a después de la entrevista, no importaba, en el anuncio no mencionaba que se trataba del corporativo Laurențiu y trabajar allí, era una gran oportunidad.
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