Esto es solo una travesura pequeña, pero no se imagina lo que puedo hacer. —No te vayas mi niño, no podemos hacerle un desaire a la señorita Izi —dice la madre. En el momento que la madre habla dirijo mi mirada hacia la del cretino y puedo observar cómo su cuerpo se tensa y las gotas de sudor se deslizan por su cara. —Por favor —dice por lo bajo. ¡Eso me gusta!, me encanta escuchar sus súplicas, ahora que sabe lo que soy capaz espero que no me vuelva a desafiar, soy una chica pasiva, pero puedo ser la perdición de cualquiera, soy tipo una bomba nuclear. —Puedo estrujarla —hablo por lo bajo—, prometes que no te meterás conmigo—le advierto sin importar que los padres del cretino nos estén viendo. Antes de alejar mi mano le doy un último apretón. —Te quedarás mi niño —insiste y el cret

