-Tienen que venir conmigo a casa – propuse espontáneamente, nunca había tenido una abuela o un abuelo, los padres de papá fallecieron un poco después de que Bastián naciera y la verdad es que dudo que hubiesen estado felices de conocerme, por el contrario me hubiesen dado de comer a los cocodrilos. -Hemos hecho una promesa, no podemos solo irrumpir en la vida de Isabelle – respondió inmediatamente Pierre. -Él tiene toda la razón, hija. Las cosas son así por una buena razón - ¿Buena razón? No había una buena razón, sólo existía una mala y tenía nombre: Thomas. Apostaría mi vida a que mamá deseaba ver a sus padres, en ocasiones se quedaba mirando un punto fijo en la pared mientras me contaba las aventuras de su niñez, gracias a eso sabía que ella se había criado en un ambiente diferente, g

