-¿Qué me está queriendo decir, señora? Me parece que está un poco confundida – comencé a decir mientras le miraba el rostro, parecía que estaba viendo un fantasma. -Isabelle nunca te habló de nosotros ¿Verdad? – ella estaba llorando, me conmovía el corazón, me hacía añicos esa parte de mí, sentía tanta empatía hacia esta señora que nunca antes había visto en mi vida. -¿Isabelle? ¿Conoce el nombre de mi madre? Claro, todos lo conocen, es la reina de Aithéria Póli – estaba tratando de procesar todo, quería creer que estos señores estaban locos, que me estaban llenando los oídos de mentiras. Es que nada de lo que me decían podía ser real. -No conozco su nombre porque es una reina, conozco su nombre porque yo misma se lo he puesto – replicó ella firmemente, como si mis palabras le hubiesen

