Luan Desperté temprano, la puerta de mi habitación estaba entreabierta y mis perros no estaban. Los escuché ladrar en el jardín y miré por la ventana para saber qué estaban haciendo, ambos jugaban con Milena y correteaban por todo el lugar. —No soy sabia para adivinar que esa chica te gusta hermanito. Volteé la mirada hacia dónde venía la voz. —¿qué haces acá? Caminé a saludar a Marisel, mi hermana. —Bueno, llamé y respondió Milena, me sugirió que sería agradable para ti si venía a verte, esa chica te conoce bien. —¿qué opinas de ella? Pregunté mirando por la ventada nuevamente. —Es una chica interesante y muy amable —se acercó a mirarla junto conmigo —pero no creo que mamá la acepte, es decir, ella pretende mujeres de alto nivel social para ti. —Suena tan gracioso, ¿de dónde ven

