Milena Lo vi marcharse y mi corazón se rompió, sin esfuerzo alguno mis lágrimas salieron a flote, me dolía la herida, me dolía el cuerpo y me dolía mi corazón ahora que sabía que estaría sola. —Estarás muy bien señorita, voy a cuidarla mientras esté aquí, no tenga miedo y no se preocupe por nada. Me consolaba la enfermera con una sonrisa en su rostro que me hizo sentir total calma. —¿fue muy grave lo que me sucedió? —Tuvo suerte, mucha suerte señorita, el joven la trajo justo a tiempo y la bala no hizo mayor daño, eso ayudó mucho. Creo que la vida le ha dado una segunda oportunidad, aprovéchala. Segundos después de esas palabras quedé completamente sola en aquella habitación, recordé a Luan corriendo y yo quitar mis zapatos para hacerlo más fácil, maldición, estaba asustada por lo qu

