Me despertó un sonido lejano que no esperaba ni quería. Mi cabeza punzó levemente y mis ojos molestaban de igual manera. Me pregunté rápidamente qué hora sería. Aunque en realidad no me importaba, yo sólo quería dormir. —¿Chris? ¿Qué haces aquí? —escuché de pronto, aún dormido, sin darme cuenta de lo que estaba pasando. Mire a mi nueva compañía, quien me observó con tristeza. Le intenté sonreír al entender que estaba despierto y que Audrey había llegado en el momento justo. Como siempre. —Puedo preguntar lo mismo —respondí con la voz rasposa. —Lo siento, yo… me gusta venir aquí a pensar —dijo tímidamente. Sonreí completamente y asentí con lentitud. Eso ya lo sabía, siempre nos encontrábamos aquí. Siempre aparecía cuando yo más la necesitaba. —Sí, hago lo mismo —dije quedamente—. Últ

