Con un suspiro cerré la puerta del que fue mi hogar desde hace mucho tiempo. Tomé lo último que me quedaba por bajar y me dirigí al ascensor, encontrándome inesperadamente con un par de ojos azules que rápidamente se volvieron tristes al chocar con los míos. —Ya te vas —soltó secamente, quedándose de pie frente a mí luego de bajar del ascensor que no tomé. —Sí —respondí con suavidad—. Pensé que llegarías más tarde, no quería incomodarte. Él jugó con sus llaves y miró al piso brevemente, suspirando. —Chris… —murmuró débil, mirándome con profundidad—. No quería que las cosas terminaran así. Tragué saliva y le sonreí a medias. —Yo tampoco —respondí con sinceridad—. Creo que nadie quiere algo así. Resopló un tanto frustrado y desordenó su cabello. Me quedó mirando un par de segundos, in

