Volvió a besarme haciendo que vea mariposas, las mismas que sentí en la boda. En esta ocasión las vi volar por todo el salón.
Cuando se acercó a mí de forma seductora y posesiva a la vez, aspire su aroma que embriagó mis sentidos. El anticipo dislocó mi corazón.
Nuestros labios se unieron brevemente, con calidez. Con una mano enguantada alzo mi barbilla. A pesar de la tela, sentí la tibieza del toque. Sus labios en los míos conversando como amigos, el dulzor de su lengua rozo fugaz mi labio inferior, que tembló tras el contacto, ansioso por demás.
Me separe, aunque quería explorar un poco más. Estoy segura que sería capaz de electrocutarme si permanecemos unidos otro segundo, pudo electrizarme con un roce. “Este es un beso para ganarme el corazón del pueblo no para perder el mío en boca de este promiscuo”.
Continuaron las presentaciones y saludos. Los nobles del reino fueron receptivos, mostrando interés por Neria. Algunos están dispuestos a invertir en la industria minera, sobre todo en las piedras preciosas. La reina Gea y la princesa Celia, estuvieron cerca de mi dándome información relevante en todo momento. Me ayudaron a contextualizar.
-Duque de Rio, ha sido muy amable al organizar nuestro traslado. - aprovecho la oportunidad para agradecer la reunión, sé que es alguien influyente y respetado en el consejo del rey. He investigado sobre él, es alguien confiable para conseguir la información que necesito.
-Es un placer reina Adara. - Toma mi mano para besarla con respeto.
-No tiene que ser formal conmigo, es usted de la familia real, además estaremos colaborando en lo sucesivo. – sonríe.
-Agradezco la distinción su majestad. Sepa que estoy a sus órdenes.
-Me alegra contar con su ayuda, necesito ponerme al día en algunos temas, será más fácil si me ayudas- hablo con seriedad para dar el mensaje adecuado.
-Me reitero a tu disposición- dice con interés.
- ¿Puedes acompañarme un momento? - Nos interrumpe Farid, le noto desconcertado.
-Me llamo Adara y ahora estoy hablando con Calixto- la mención del nombre le hizo elevar las cejas.
- ¿Se conocen de antes?
-Farid, estoy conversando con la reina para su integración en nuestra sociedad- explica el duque.
-Calixto, te dije que dejes la formalidad- le tuteo observando la reacción de mi esposo.
-Debo tener la autorización del rey para tutearla señora- ¿Quééééé?
- ¿Eso es cierto? - le pregunto estupefacta al rey. - ¿Yo debo pedirle permiso para tutear a alguien? - pone cara autosuficiente.
-Es irónico que quieras tutearlo a él y a mí me tratas distante- Tiene razón, pero es mejor así.
-Cada uno tiene lo que se gana o lo que merece, rey Farid. - Respondo de manera significativa.
-Esas son las normas de este reino- dice con orgullo.
-Reino al que aún no pertenezco, por eso como reina de mi propio reino, decido por mí misma quien me trata con familiaridad- señalo a Calixto que observa sin hablar- y quien mejor que el primo de mi esposo.
-Resulta, querida esposa, que ahora tu reino es mi reino y se hace lo que yo digo- Ya se hizo “querido esposo”
-Se oye tan bien cuando me llamas “querida esposa” – emulo su voz - Procurare hacerte enojar más seguido- enrojeció con mis palabras- Calixto, mañana seguiremos hablando en privado, quiero presentarte a mi hermano Milán.
-Calixto es mi asistente, debe llevar mi agenda- Lo miro con desagrado.
-No se preocupe Adara, buscare un espacio para ir a verla. - Se retira divertido, sin mirar a su rey.
- ¿Podemos ir a saludar a los príncipes de Andora? Nos esperan con una propuesta.
- ¿Siempre estás de tan mal humor? - camino a su lado.
-Cuando me llevan la contraria, sí. - camina delante de mí, eso me incomoda.
-Hay cosas en las que no eres absoluto- me detengo.
-Debes seguir las normas aquí- voltea a decir su edicto.
- ¿Acaso me trajiste cautiva? Debes estar loco si piensas que vine a recibir órdenes o a actuar de forma servil. No insistas en imponerme reglas estúpidas que quedaron en un pasado lejano. - Algunas personas nos miran.
-Trata de ser diplomática y compórtate como la reina que presumes ser- dice en voz baja para no llamar la atención.
- ¿Sabes qué? Saluda tu solo a los príncipes, yo tengo cosas mejores que hacer- intento alejarme, él me sostiene.
-Deja de comportarte como una niña, tienes obligaciones que cumplir tal como lo establece el acuerdo.
- ¡Noticias, el acuerdo no habla de sanciones! ¿cómo piensas hacer que cumpla todo lo que dice ahí?
-Fácil, - se acerca- así…
Esta mujer en verdad me distrae. No puedo perderle de vista. Mis ojos la buscan en todas partes. Mi madre y hermana la conducen por todo el salón. Ella no deja de mostrar amabilidad, pero su personalidad transmite fuerza y decisión. He recibido varios elogios por mi esposa.
- ¿Qué pasa Inhara? - alguien me pasa el teléfono.
-Estoy viendo todo por televisión.
- ¿A qué te refieres? - por su tono sé que está molesta.
-Tu esposa, no sabía que fuera tan hermosa, pero yo la veo muy superficial.
- ¿Has llamado para eso?
- ¿Te molesta?
- ¿Lo preguntas? Estoy ocupado ahora.
-Te esperare en la cama- pongo los ojos en blanco. Esta conversación me parece superficial.
-No puedo ir a verte hoy.
-De todas formas, te esperaré.
-Debo colgar. - debo tomar una decisión sobre esta relación.
La distracción de la llamada me hizo perder de vista a Adara. Mire a todas partes hasta encontrarla hablando con Calixto en un extremo alejado. Ambos sonríen. De forma automática mis pies me dirigieron hasta ellos. Al alcanzarlos no sabía que decir. Solo sé que interrumpí la conversación.
Me molestó que se tutearan, es contraproducente cuando apenas se han tratado.
Calixto me mira fijamente esperando que le permita tutear a mi esposa. Es una norma social en Nerea que considero innecesaria, pero en este justo momento me alegra que exista “nadie tiene que acercarse tanto a ella” tengo ese derecho y lo voy a utilizar.
No me importa que Adara critique nuestras reglas, pero me molesta que se lleve bien con mi primo mientras conmigo e todo lo guerrera que puede. Hay otra cosa a mi favor que también voy a usar para aplacar su mal genio y transformar el tipo de adrenalina que libera.
La volví a besar y esta vez no es porque los demás lo piden es porque yo quiero. Recibí su descarga en mi boca sin ser voraz. La bese hasta lograr disminuir el aire desafiante que desprende cada vez que habla. Cuando puso sus manos en mi pecho supe que había sido suficiente.
- ¿Puedes acompañarme? Por favor
En el palacio…
- ¡Grrrrrrr! Esto no lo soporto ¿por qué tuvo que besarla? Este tonto pueblo con su romance rancio. Imponiendo reglas absurdas como si las personas fuesen títeres.
Ese beso sin sazón no supera los que me da a mí. Entre nosotros hay pasión y esa reina de fantasía no me va a quitar lo que es mío.
- ¿Qué desea duquesa?
-No es tu problema, igualada.
- ¿En qué le puedo ayudar? - repite con impaciencia.
-Voy a esperar al rey- trata de entrar y la chica lo impide.
-No estoy autorizada a dejar pasar a nadie. - le dice con autoridad, dejando a Inhara sin palabras.
-Déjame pasar, ya he estado aquí antes.
-Antes, no había una reina aquí, señora. Ahora las normas cambiaron y la señora ha prohibido el paso de damas a este palacio. - enfatizó cada palabra.
-No digas idioteces, - la empuja- quítate de mi camino
-Si insiste, tendré que llamar al asistente de la reina o al duque Calixto. - saca el teléfono de su bolsillo para hacer la llamada.
-Muy bien, me voy, pero prepárate, gentuza- dice amenazante- Le voy a comunicar a Farid tu comportamiento.
- ¿Habla del rey Farid?
- ¿De quién más idiota?
-Va a molestar a un rey para darle una queja de su criada, me siento muy importante.
-¡Ruuf!
….
-Adara ¿Qué haces en mi habitación tan temprano?
-No hemos venido a dormir, Milán. Tenemos cosas que hacer.
-¿El rey te dejo salir de la cama?- me hace pestañar varias veces, le lanzo una almohada.
-Muy chistoso, levántate, vamos a pasear por los alrededores. Me gustaría montar a caballo. También quede de ver al secretario del rey en el paseo.
-Ese tampoco tiene descanso. - se queja.
-Es la única forma de vernos, al rey le molesta que hablemos.
- ¿Es celoso?
- ¿Milán, que te pasa? Ese hombre no me soporta ni yo a el- hace gesto de que no me cree.
-Cuando se besan cambia la cosa, lo hacen muy bien- le golpeo la cabeza- quiero decir, disimulan bien el acuerdo.
Los hermanos estuvieron listos para salir por uno de los jardines. Atravesaron un camino de flores que les llevó a las caballerizas. El cuidador les tenía un par de caballos confiables. Montaron y se dirigieron por un sendero hasta un llano verde a campo abierto, allí se reunieron con Calixto. Le contaran sobre los hechos sucedidos por la complicidad de los consejos de ambos reinos.
A lo lejos unos binoculares les observan.