La llegada de Ray a nuestras vidas cambió el ambiente en casa. Mi padre ya no quería escapar, tampoco mis hermanos, al parecer, cobraron más bríos para seguir adelante en la lucha contra esa mujer y eso me alegraba. No podía ver ningún doblez en ello, tal vez, el hecho de recibir refuerzos los hizo sentir un poco más seguros. El tiempo desde ese momento en adelante, no transcurrió ni lento ni aburrido. Los amigos de Ray pronto se unieron a nuestro clan, perdiendo en ello a sus familias. Sin embargo, Nick fue al único a quien Marina no pudo hacerle daño, pues su esposa lo tenía protegido con un hechizo mágico que, de todos modos, no duraría mucho más, por lo que también él fue convertido. ―El problema es que no podemos acabar con ella ahora ―indicó Diana, la esposa de Nick―. Debemos hui

