Yo no sabía qué decirle a mi amigo. No tenía modo de consolarlo, si yo estaba en la misma situación. ―Dime, Leo, ¿qué hago? Sonya no va a volver y de mi hijo no tengo noticias. ―Mi familia no volverá, ¿no estoy peor que tú? ―Pero al menos tú tienes la oportunidad de enamorarte, yo llevo cinco siglos enamorado de la misma mujer y, al parecer, no la voy a olvidar, ni siquiera en ese sentido hay esperanza para mí. ―Puedes conocer a alguien más, aunque no te enamores, puedes intentar ser feliz con ella, una mujer de nuestra clase, de nuestra especie y quedarte con ella. ―Después de tanto tiempo, ¿crees que la consiga? ―Después de que acabemos con Marina, vamos a vivir, Max, vamos a librarnos de esa bruja maldita y nos vamos a dedicar a disfrutar todo lo que no lo hemos hecho hasta

