-Estoy cansada de llamar a Lorenzo y no me responde ¿Dónde demonio se metió?
-Cálmate Rania, él no está obligado a responderte cada vez que lo llamas- Sigue intentando sin obtener respuesta.
-Por supuesto que sí, -Marca con insistencia- Debe aparecer, - Hace un mohín- Su madre asume que yo debo ser más…, agresiva en la conquista de ese hombre- Enarca las cejas con sobreestimación.
-No me digas que le haces caso, amiga, - Conoce a Rania, deduce que algo trama- El interés por ese hombre lo perdiste desde que Linette salió de circulación. - Rania le muestra la lengua desenfadada.
-Estoy esperando el día en que te canses de repetir eso para no tener que aclarártelo. - se coloca la mano derecha sobre el lado izquierdo del pecho- Yo, Rania Brisman estoy interesada en el soltero más rico del condado porque el que tengo es casado- Celeste niega con la cabeza.
-Me das la razón en lo que digo, por eso debo repetirlo hasta que te enteres.
-Aburres con el mismo tema, amiga. - vuelve a intentar el marcado.
-Entonces no me hables de Lorenzo.
-Eso es imposible- lanza el celular sobre el sofá- ¡Grrrrrrr! Responde idiota. - le habla al aparato enojada.
-A todo esto ¿para que lo llamas?
-Hay una reunión de empresarios y quiero que me lleve. - en esa reunión hará una jugada que obligará a Lorenzo a reconocerla como su novia.
-Dile a tu pareja de la que no tengo idea quien es que te lleve y listo- Rania la mira con impaciencia.
- ¡Tan linda! Él va con su mujer- Lleva varios años en esa relación de la que ha sacado muchas ventajas. La condición es la discreción.
-Dices que conoces la mujer, compartes con ella y ¿te lo estas tirando?
- ¿Cuál es la sorpresa Celeste? - su amiga después de conseguir novio se ha vuelto muy puritana.
-Ninguna, - contesta irónica- Es algo tan cool, que no me sorprende que tú seas la única de mis amigas que hace triángulos- Le hace un gesto con la mano para restarle importancia a lo que dice.
-Debiste ser monja en la otra vida. - resopla- Tengo que ir a esa reunión porque quiero que sus padres vean que estamos estables. Quiero casarme con él- alza la vista altiva. Está decidida a dar el siguiente paso con Lorenzo. La verdad es que no ha dado muchos.
-Tú no le gustas, te lo ha dicho- al escuchar a Celeste se agarra el pelo impaciente.
-Él no me gusta tampoco, con una vez que me rechazó fue suficiente, tengo dignidad, aunque no lo parezca- Celeste pliega los labios con duda.
-Suponiendo que te casas con Lorenzo ¿Qué ganas?
-Ser una señora Reed- Eso le permitirá cobrar algunas deudas pendientes.
- ¿Aunque no te toque? - es una pregunta capciosa. Después de lo que pasó entre ellos le ha costado mucho volver a ganarse la confianza de Lorenzo. Tiene que mantener unos límites si quiere permanecer cerca de él.
-Cariño, es fuerte lo que voy a decir, siéntate para que no te caigas- empuja a su amiga hasta un taburete - Lo único que quiero es el apellido, - asume una actitud indiferente- Sus menudencias las puede compartir con quien él quiera como lo hare yo. - sonríe con malicia- Me voy a embarazar de mi amante y, ¿de quién será el hijo? de Lorenzo Reed- una carcajada seca retumba en las paredes.
-Me voy a desmayar.
Linette…
Ver a Lorenzo me dejo afectada. Mi corazón sigue acelerado. Supuse que al verlo no tendría ningún impacto en mí, pero la sorpresa y el porte que tiene han sido más fuertes que mi determinación.
Imaginé que nuestro primer encuentro podría ser organizado por mí. Llamarlo para recordar viejos tiempos. Quedar en un lugar neutral, tranquilo, apartado, el día y hora que me fuera pertinente. Ocurrió todo lo contrario, en un ambiente estridente, concurrido, con mis amigas al lado. Se me aparece de frente, vestido como el dueño del mundo ¿Quién te dio permiso de verte también, hombre? Es que mientras un hombre se vea así no me atraerá mi sexo.
Jamás le vi con un traje tan bien confeccionado, le queda a la perfección. Se peina el cabello hacia atrás, lo tiene más oscuro. El cuerpo estilizado, fuerte sin músculos exagerados. Me mira de una forma penetrante, me derritió por dentro, haciendo que vote lava por un sitio oculto de mi cuerpo. Mirar sus labios fue lo peor, apetecibles y besables. “!ay! estoy perdida con estas ganas. Tanto tiempo sin estar con alguien ¡uf!”
Al estar de espaldas a ellos pude enfriar con los tragos la calentura del momento. Me concentre en los chicos que se acercaban a invitarnos a bailar. Por alguna razón ninguna de las tres quiso volver a la pista del segundo piso y menos hacer movimientos desde nuestros asientos. Decidimos contar nuestras experiencias en otro lugar, menos concurrido. Desiree y yo sabemos la nuestra, pero Carla no, tampoco sabemos que tiene que ver con Javier.
El resto de la noche vimos por los cristales cada movimiento de los tres inculpados en nuestras vidas, frescos y relajados en una conversación de quien sabe qué o quién. Lorenzo no deja de mirar hacia acá. Eso hizo que quisiera molestarlo conversando con todo el que vino a la mesa, en total dos y ambos por mis amigas.
- ¿Chicas, han visto como los miran? - Desiree lleva rato haciendo notar el detalle de que los tres caballeros, los únicos ataviados con trajes de negocios no dejan de llamar la atención en el lugar, emanan un aire de poder, un aura peligrosa. Algo que siempre atrae. Ahora es Carla quien pone el tema.
-No te mortifiques Carla, - Desiree vacía su vaso- Por lo que vi Javier tiene algo pendiente contigo, si dijo que hay un mal entendido la promesa es aclararlo.- voltean a mirar.
-El italiano hermoso me tiene nerviosa, de sonrisitas con esa morena- mi amiga suspira apesadumbrada.
-Así es Paolo, un alma loca nunca creí que te conquistara. Eso debes explicarlo de nuevo- le digo.
-Ahora no pelirroja, estoy checando que la morena no se le acerque- Me rio.
-Yo no pienso voltear a ver qué hace Lorenzo- expreso con seguridad.
-Hipócrita, lo estás viendo como nosotras, por ese espejo- Me descubrieron, hago pucheros.
-Ese se va a alcoholizar mirando para acá- lo señala Carla.
-Se me ocurre algo, vamos a marcar nuestro territorio. - me como todas las aceitunas del plato- Ellos quisieron venir a mandar acá. Vayamos nosotras a encender las llamas y luego hacemos una digna retirada- Tomo mi vaso hasta el fondo, no quiero escuchar ninguna idea de Desiree.
-Yo no hago nada- ¡Eso! Carla piensa como yo.
-Pues deja que esa rubia lo haga.
- ¿Cuál rubia?
-La que se lo quiere comer.
-Que se atreva- Observo la rubia, es una osada. Ruego que se vaya, para no perder mi aliada.
-No sean aburridas- Habla retorica- Esos hombres han estado en nuestro pasado, no es malo recordar
-Recordar es vivir- Ya perdí mi aliada, las aceitunas y el trago.
- ¡Eso Carla! - Alza los dedos de la victoria- Vamos a vivir el momento – Se ponen de pie- ¿Linette?
-Ya yo no aguanto las ganas de besar al tonto de mi ex mejor amigo- me levanto envalentonada.
- ¿Eso es un pasado?
-No lo vas a entender ahora Carla.
- ¡Vamos!, un beso bien saboreado y nos vamos del sitio. - Tenemos un plan.
Tomamos nuestras pertenencias. Nos encaminamos a la barra con porte y sensualidad. Enfocadas en nuestros objetivos.
A medida que nos acercamos me pongo más y más nerviosa. Las dudas me asaltan. “¿si no me corresponde” “Si me rechaza?” nunca tuvimos una relación. Tengo las manos frías ¿Cómo se me ocurre hacerle caso a Desiree? No, yo me voy a devolver. Me quedo frisada.
Siento la cara caliente, debo parecer una fresa con todo y sus puntitos. Adelante Desiree pasa un brazo por el cuello de Paolo, este la mira seductor y sin mediar palabras la besa de una forma que resulta inmoral. Ella corresponde sin frenos, con la misma intensidad. A su lado Carla se balancea cayendo en brazos de mi amigo Javier, él la alza en el aire para ponerla frente a él como si fuese una escena ensayada, sus caras quedan tan cerca que tomar sus labios fue un paso robado, se nota que los dos lo deseaban.
Escucho como un retumbar de tambores salir de mi pecho. Un sudor frio me recorre.
Cada vez más desanimada doy un paso al frente sin mirar. Choco con un cuerpo firme. Sin querer lo toqué y sentí un corrientoso que me electrificó. Casi caigo por el impacto. Unos fuertes brazos rodean mi cintura y unos dulces labios se apoderan de los míos demandantes. Abrí la boca por la sorpresa y una lengua seductora invade mi cavidad sin permiso. Me aferro a él para no caer al piso y mi lengua se enredó con la suya por mi seguridad.
Al tenerlo tan cerca pude sentir su reacción causándole a mi feminidad una sensación grandiosa. Hay fuego recorriendo mis venas y que decir lo que escapa por mis piernas. Menos mal que tiene un traje y yo falda. Dejé de sudar. Ya no estoy fría. El cambio brusco de temperatura me ha cambiado la voluntad. Repito cada movimiento que hace Lorenzo. Muevo la lengua frenética siguiendo su ritmo. La chupa mis labios, los muerde, los saborea con ahínco y yo, yo me dejo y hago también.
Cuando me falta el aire me separo abruptamente del beso más grandioso de mi vida. Veo un par de pupilas dilatadas mirándome fijamente. Siento los labios abultados por el edema, debo verme como un pez. Paso la lengua por ellos para humedecerlos.
-Yo… casi me … caigo- digo sin aliento.
-Estas en mis brazos- sigue el movimiento de mi lengua.
-Ahora me falta el aire- mirar su fascinación me afecta.
-Tengo oxigeno extra, te puedo suministrar el que quieras- Con ese equipo de rescate quiero asfixiarme como un pez. Lo miro anhelante.
-Tengo los labios hinchados.
-Y te ves preciosa- los acaricia torturándome.
-Debo irme.
-No.
-Suéltame
-Quiero hablar de esto- cierro los ojos para aclarar mi mente.
-Fue solo un beso.
Me mira con una seriedad que da miedo. Poco a poco va soltando el abrazo. Mis pulmones se van aireando despacio, pero el corazón no ayuda y ahora siento un vacío ¿por qué me suelta?
Después de depositarme en el suelo con mucha calma, se acomoda el traje, controla su respiración y sin dejar de mirarme con esos ojos ámbar que me hechizan, se acerca a mis oídos en un movimiento sutil, respira en mi oído antes de decirme unas significativas palabras.
-Fue solo un beso que no le darás a nadie más que a mí- ¡Tengo calorrrrrrrr!. Soy una llave abierta que necesita que la controlen.
Amiga- esa voz de mando es el control que necesitaba- hora de salir- sin darme tiempo a asimilar lo que dijo Desiree tiró de mi brazo con fuerza. Con prisa atravesamos el espacio hasta que la brisa fría me dio un golpe de realidad.
De forma sincronizada, pero no intencional, gritamos al aire las tres.
-¡Ahhhhhhhhhh!!!!!!!
Con todos los signos de deleite que le puedan caber a nuestro grito de satisfacción.