5-Más Enredos

2271 Palabras
Linette… Intenté acercarme a Lorenzo y el zángano se hace de rogar. Se va tras de Rania desde que me estoy acercando. La víbora aparece en cuanto yo me le acerco. Ya me cansé de asediarlo. En el último momento es el quien se acercó a mí en uno de los balcones del salón. Después de un momento mágico, discutimos y no negó tener algo con Rania. -Eres un mentiroso. -Tu eres una coqueta, acaso no sales con Javier ¿Por qué te molesta que ande con tu prima? -No es mi prima y tú nunca me dijiste que te gustara - ¿Acaso tengo que pedirle permiso a Madame? - ¡Lorenzo! - ¿Qué? -Nunca me has hablado así- me avergüenza que piense que quiero entrometerme en su vida, ¡uff! -Pues acostúmbrate. - nos quedamos en un incómodo silencio. - ¿Por qué estás furioso? - ¡Por iluso! - ¿Iluso? - me sorprendió rodeándome con sus brazos, el olor que emana me hechiza, me quedo quieta tratando de congelar ese momento. -Si, por ser un pendejo iluso – nuestros cuerpos se acomodan- Soy el que cree en mujeres con vocecitas tiernas que solo van atracando sueños, destruyendo anhelos y robando ilusiones. - habla en mi oído susurrando las palabras- Yo quería que esta noche fuera especial- me mira con dulzura- Abrir mi corazón, conquistar un sueño- termina derrotado. Agarra mis mejillas, las acuna entre sus palmas. Acercó tanto su cara a la mía que creí que me iba a besar. Su cercanía subió la temperatura de mi cuerpo despertando una reacción de celo carnal inmensa. Con todas mis ganas deseo que me bese, que me toque, que me dé una esperanza. -Lorenzo- esa voz chillona. -Linette- Javier se ha tomado en serio este papel o es cómplice de Rania. -Ahí tienes tu ilusión puedes besarla- le digo buscando salvar mi orgullo y ocultar la decepción. -Prefiero besar a mi desilusión- replica frustrado. - ¿Linette, nos vamos? - en serio trabaja con Rania. Veo la mano que me ofrece y miro sus ojos tristes e imagino que se apoya en mi ¿Qué tiene ella que los atrae? -Voy a buscar mi bolso arriba. Me alejo con desgano, totalmente alcoholizada y desesperanzada. La mano de Javier me sostiene. Giré la cabeza hacia la escena que dejé a mis espaldas. La prueba que necesitaba está en mis ojos. Lorenzo sin dejar de verme tomo a Rania por los hombros acercándola a su cuerpo. La besó con rabia por muy poco tiempo, el suficiente para quedar grabado en mi memoria como otra gran desilusión. Lorenzo… He estado toda la noche buscando la oportunidad de hablar con Linette y a la vez me he dado todas las excusas para no hacerlo. Divagando por el salón como un fantasma la he observado a cada momento. Me avergüenzo por ser tan sonso cuando se trata de ella. Verla desplazarse como un duende rojo, alegrando los espacios con su vestido. Es como caperuza sin capa acechada por el lobo sin garras. Dos cosas he notado, ha tomado muchos tragos de coctel y no ha bailado con Javier, apenas han hablado. -Te digo Lorenzo, habla con ella. - desde que llegué a la fiesta le conté todo, no ha dejado de insistir en lo mismo. -Estas insistiendo demasiado, Paolo. -Hazme caso hermano que de eso depende mi reivindicación. - mezcla las ideas y me cuesta seguirle el hilo. -Hoy no, prefiero hablarle mañana. -Puede que sea tarde- siento que me oculta algo. -Ya llegué tarde Paolo, mi muñequita blanca ha sido conquistada por otro- lanzo una piedra al aire afuera del salón. -Te digo que no- toca mis hombros. - ¿Cómo puedes estar tan seguro, se besaron? - pongo mis manos en sus hombros a la vez. -Tú también besaste a la rana y no la convertiste en princesa, el hechizo solo se rompe con el adecuado. - Últimamente este tipo hace buenas reflexiones, se ha vuelto muy profundo. -Voy por un trago- me adelanto. -Sí, busca valor en la bebida, pero no cometas una estupidez ni saques conclusiones a priori- dice desde atrás. -No he dicho que te vaya a hacer caso Paolo. -Si me echas a perder el futuro, no te volveré a dirigir la palabra. - dice dándome alcance. -Necesitas un trago para que dejes de hablar babosadas. -Voy contigo.- ya sabía yo que esa sabiduría es por inanición. Al conseguir el trago algo me hace buscar aire fresco, miro por un ventanal y me dirijo a él de forma decidida. Cruzo el umbral hacia la baranda circular. Encuentro la causa de mi amargura en el balcón trasero del salón. Nerviosa, cabizbaja. Etérea a la luz de la luna y como ella tan blanca. El candor de sus mejillas atrae mis manos a ella. Su piel de porcelana transmite paz. Su mirada en mi me desarma. Aspiro su olor mezclado con el de los pinos que nos rodean y me rindo a su encanto. La tomo por la cintura uniendo nuestros cuerpos, el de ella frágil, el mío robusto y erguido como los pinos de alrededor. Pongo una distancia prudente para que no note mi excitación. - ¿Qué ha pasado hoy Lorenzo? - esa pregunta me devuelve a la realidad, suspiro perdido, no era necesaria esa estocada. -Hemos cumplido nuestros sueños- digo estoico. -Se han destrozado nuestra ilusiones- ¡uh! -Éramos niños, ilusos tejiendo con hilos invisibles. -Ahora somos adultos desilusionados tejiendo con cables eléctricos. -Que han cumplido sus sueños- se aleja para verme de frente. - ¿Estás enamorado? - frente a mi está mi amiga de toda la vida preguntando lo que muero por confesar. -Perdidamente, ¿y tú? - estoy siendo sincero, pero ella no parece contenta con la respuesta. -Lastimosamente si- una estaca mortal me atraviesa, una bala de plata entra a mi pecho. - ¿Qué le ves a él? - aprieto los puños conteniendo la furia. -Tiene un corazón de niño y una inteligencia de sabio- es lo que siempre dijo que veía en un hombre digno de su amor. - ¿no te gustan musculosos? - la broma no me sale. - ¿Qué le ves a ella? - sus ojos llorosos dejan escapar una lagrima, imagino que es de felicidad. -Audacia, tenacidad, lucha por lo que quiere. Es mi musa. Una mezcla de ángel y diabla que me encanta. - Es como te veo a ti Linette, a nadie más. -Me voy. - Perdón, olvidaba que tienes mejor compañía. - me aclaro la garganta disipando la tristeza. -Creí que yo te gustaba- En serio se quiere burlar de mí. No le daré el gusto. -Me gusta Rania. -Mentiroso. -Coqueta. Nos envolvimos en una discusión. Me molestó que pusiera el dedo en la herida. Mi herida. Volví a besar a Rania para apagar sus dudas y convencerme de que tendré que conformarme con otros labios. Estuve tan cerca de besarla, pero me acobardé, otra vez. Fui por un trago, Rania me ofreció uno, dijo que lo pidió igual al que Linette ordenó para Javier. Este se lo tomo y fue en busca de ella al segundo nivel. Vacié la copa y fui a buscar a Paolo para desahogarme. - ¿Qué te pasa, Lorenzo? Estás rojo como un pulpo -Me siento con mucho calor, quiero irme- ese último trago me ha desestabilizado. -No te puedes ir sin subir al segundo piso. - ya me está cayendo mal por la insistencia. -A que a ver como Linette y Javier se van juntos- lo empujo mal humorado. -Claro que no menso, ahí no está la salida, hay habitaciones y salones. Debes ir, si aprecias mi vida ve al 2-11, por favor. Este loco condenado me convenció de subir. Mientras algo pasa conmigo, un calor excesivo me sofoca. Empiezo a desabrochar la corbata y los botones de la camisa, avanzo en busca de la habitación, empujo la puerta y veo una escena que acaba con mi cordura, me invade la rabia y retrocedo. Paolo está afuera presionando para que entre. Sentimos ruido, una puerta se abre y nos escondemos de prisa. Jadeante me detengo por aire y veo salir a Javier hacia el ascensor. La voz excitada de Linette respondiendo a Javier retumba en mis oídos. Empujado por Paolo, vuelvo sobre mis pasos hasta la habitación, entro poniendo el cerrojo. “entra no seas tonto, si se fue perdió su oportunidad” pienso en el consejo de mi amigo. Todo está en penumbra mi cuerpo excitado choca con una silueta femenina de indomables curvas, mi piel se torna febril, anhelante, urgente de besar esos labios que besó otro hace poco, escuchar que me llama a mí y que borro cualquier marca de profanación anterior quiero marcar esta mujer haciéndola mía para siempre. Javier- llama en la oscuridad - ¿eres tú? - es un balde de agua fría. Me lleno de celos y dejo de pensar, la necesito. Linette… Me dirijo al segundo piso del hotel, justo encima del salón de fiestas. Algunos salones están preparados para descanso, por aquellas personas que viven alejadas o han tomado mucho y no quieren conducir a esas horas. Desde antes separamos una habitación para poder hablar en privado con Lorenzo sobre mis sentimientos por él, imagino que ahora tendré que escuchar como se ha enamorado de Rania. Cuando iba por el bolso, Celeste, la amiga de Rania le pidió ayuda a Javier con algo, le dije que nos veríamos afuera. Desiree me abordó con otro trago que bebí por frustración. me dijo que esperara, que Lorenzo iría Ya no vale la pena amiga Si vale, este no es el dia en que te das por vencida, mañana menos, pasado mañana tampoco, jamás sin intentarlo- me da una nalgada para que avance. -Tranquila Desiree, lo voy a hacer, pero prepárate para recoger mis pedazos. - abrazo a mi amiga igual que al alcohol de esta noche. La espera se está haciendo larga, la fatiga me vencía. Me seguía sintiendo confusa. Escucho que abren la puerta. Si Desiree encontró a Lorenzo, debe ser él sino es ella con noticias. La luz tenue me deja reconocer a Javier. - ¿Javier, que haces aquí? -Me dijeron que querías verme- ¿? - ¿Quién te lo dijo? - no responde, solo me mira con lujuria. -Dime de una vez que me diste porque me estoy sintiendo mal, he tomado el trago que me enviaste y ahora me siento acalorado, algo febril incluso -Es extraño yo me siento confusa también, pero no sé de qué hablas- me acerco a tocarle la frente. - ¿Eso que me diste es para que esté contigo? - me acerca a él y me besa, empiezo a responderle, aunque algo dentro de mí se resiste- fuiste tú quien me envió el trago- esta sudoroso, jadeante, el cuerpo tan rígido como una roca gigante de rio, debe estar sufriendo. - ¡No! - lo empujo bruscamente, suspira frustrado. -Entonces debo irme, antes que sea tarde y nos arrepintamos- se pone de pie - ¿Estás seguro? -Yo quiero estar con alguien que me desee y a quien yo desee también- ¡que malhumor! -Eres muy considerado -Tengo mucho dolor entre las piernas, no me digas cosas tan dulces o tendrás que resolver -Lo siento -Voy a estar bien- salió del cuarto dejándome sola. Las luces se apagaron y otra vez se abrieron las puertas, un olor a alcohol inunda el espacio, pensé que Javier se devolvió por algo, talvez no se siente bien. -Javier, Javier eres tú. Siento como me asaltan sin más un cuerpo musculoso me envolvió en un abrazo asfixiante. - ¿Javier, te sientes bien? - mi corazón se acelera. El abrazo no me incomoda, es como si ya hubiese estado en ellos. Pegada a ese cuerpo, siento su hombría rozar mi entrepierna haciendo que una corriente eléctrica me recorra el cuerpo, ya había respondido antes a Javier cuando me beso hace un rato, al regresar con olor a alcohol, más lo que he bebido yo me ha excitado. Es rudo, pero me agrada. Me toca por todas partes como si le hubiese dado permiso. Yo reacciono como si no tuviera voluntad. Mi cuerpo se electrifica con cada toque “¡oh por favor!”esto es grandioso. Tengo deseos de tocar y explorar también. La razón se quiere imponer, pero el cerebro se me ha vuelto autónomo, no me obedece y lo disfruto. Dejo de pensar y empiezo a sentir, a tocar a dar de lo que recibo. Besos, caricias a cambio de ropa que sale volando por el aire. Esa piel caliente me incendia a mí también. Por momentos le siento dudoso, reconozco su urgencia y lo peor es que cree que yo lo mande a drogar. He leído que esas bebidas pueden causar daño irreversible si la persona no se desahoga. -Javier sé que te excitas más a cada momento y eso es peligroso, si no te desahogas puedes tener problemas, debes tenerme ahora. Luego de hablar se volvió más agresivo, más dominante y demandante, como si estuviese trastornado. Hicimos el amor por varias horas, cada una de ellas con mayor intensidad. En silencio y a oscuras. No se cómo voy a verle la cara después, tal vez es mejor que no se la pueda ver ahora. El ultimo orgasmo fue antes del amanecer tan intenso y espectacular que no pude dejar de mencionar el nombre que estuvo en mi mente toda la noche y quien se supone que me ayudaría a vivir esta ilusión de fin de curso. -Lorenzo.
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