Linette…
La noche dio paso al día y un día a otro y otro más. Las semanas se acumularon envueltas de intrigas, descubrimientos, aclaraciones y gestiones para el futuro.
La experiencia vivida no se ha borrado ni de mi mente ni de mi cuerpo. Traigo en ambos la marca de una noche excitante, aunque turbia, pues desde el inicio todo ocurrió al revés. Fui a la graduación con el chico equivocado, besé al acompañante de Rania y me acosté sin proponérmelo con el amor platónico de mi infancia y adolescencia. Nada pasó como fue planeado, dejándome un sabor extraño que aún no distingo.
Me siento tan confundida como antes. Son muchas las dudas que me asaltan. Solo una conversación con el protagonista de la historia podrá traer paz a mi existencia. Lorenzo ha desaparecido de mi radar. No se deja ver, aunque viene por Rania, increíblemente ha dejado de lado nuestra amistad por lo que asumo es un noviazgo con la última persona que yo esperaba.
Ya estoy convencida de que no tengo ninguna oportunidad con Lorenzo, pero debemos hablar de lo que pasó esa noche. No podemos ignorar lo que pasó. Tantos años aguardando esa experiencia y cuando llega está tejida en una tela de araña, lo peor, no sé quién es la araña tejedora.
Desiree ha estado inmersa en investigar los pormenores de cada cosa ocurrida en esa graduación, reuniendo pruebas. Nos hemos involucrado tanto que por ratos me olvido de la tristeza que me embarga para ser buena compañera. Poco apoco descubrimos los hechos. Construimos el caso para desenmascarar a Rania. Documentos, llamadas, mensajes, correos, grabaciones que la incriminan.
-Con esto el director tres caras tendrá que emitir una disculpa pública.
-Ya lo creo Desiree, con eso resarciremos a muchos de nuestros compañeros.
-Vamos a hablar con él, tiene que hacer lo que le digamos o su gestión quedará expuesta en los medios.
-Sin contemplaciones amiga.
Le presentamos las pruebas omitidas por las que tomaron la decisión de retirar los honores académicos a Desiree y otras dos personas en este año. Lo hicimos frente al consejo educativo. El director se disculpó argumentando que Rania llevó una carta firmada por mis padres. Al comprobar las firmas se dieron cuenta que estaba alterada. Ese delito hizo que le anularan las calificaciones a Rania, ya no podrá ir a la universidad. Se elaboró un comunicado para hacerlo público. Mis padres pueden demandar al igual que Desiree y sus padres por daños y perjuicios. Pronto la información saldrá en los medios.
En un acto privado mi amiga recibió sus lauros. Esas fotos han brillado en todas las r************* . Queda pendiente halarle los pelos a Rania. Tenemos un equipo para grabar ese momento y hacerlo viral.
-Hasta que no se te pase la tristeza no voy a quitarle el musgo a la Rana.
-Lo estoy superando. Ayuda el hecho de saber que Rania se está mudando de mi casa y que la causa de mi tristeza es quien la está ayudando- me burlo de mi misma- Le consiguió apartamento, muebles y trabajo en la empresa de su familia.
-Son un par de odiosos y el amigo los solapa.
-Es su amigo.
-Tú lo defiendes- mueve la cabeza incrédula.
-Trato de ser lógica, eso me ayuda a superarlo.
-Vamos a comer chocolate- tira mi brazo y permanezco inmóvil.
-No me gusta el chocolate- digo con asco.
-No hables mentira, es tu favorito, aunque estés triste- vuele a empujarme.
- ¡Uy! Me desagrada, mejor comamos cerezas
-¿Cerezas? Tú las odias, además tienes que comerlas y votar las semillas. Yo no quiero.
-Comamos hamburguesas- me mira extraño- tengo hambre.
-Creí que un dulce estaría bien, pero tienes hambre y acabas de comer- eleva las cejas preocupada.
-Eso me ayuda con la tristeza.
-No me gusta esa terapia, habla con todo músculo antes de que ganes peso.
¿Cómo vas a hablar con alguien que te evade, no responde tus llamadas y no entra a tu casa para no verte?
Si te evade, invádelo, sal tu cuando este fuera de la casa. Oblígalo a dar la cara. Linette, somos personas que vamos de frente, no lo olvides. - lanzo un grito de llanto- También estás llorona, ¡ya me estas asustando!
Lorenzo…
No puedo negar que he hecho un gran esfuerzo evitando a Linette. A veces me recrimino por no dar la cara ante ella, le hice el amor con tanta rabia que no tomé en cuenta su primera vez. Actuando sin frenos cada vez que me llamaba Javier. He cumplido un sueño, más con eso perdí una ilusión.
Durante estas seis semanas ayudé a Rania a mudarse. Hemos salido un par de veces como amigos, hasta le fui a buscar a casa de Linette, sin entrar, claro. La he conocido un poco más y creo que es una chiquilla con falta de atención, anhelante de brillar. Talvez hemos sido desconsiderados con ella sin ver la persona que en el fondo es.
Paolo insiste en que es una fachada para ganarse el favor de la gente. Dice que no es confiable, pero ¿Quién es confiable hoy en día? Quien luce más inocente resulta más dañina. Esa experiencia me ha hecho perder peso. Solo pienso en Linette, la cara que puso cuando despertó y me vio a su lado. El espanto es poco para su expresión. Una mezcla de vergüenza y decepción. Imagino que esperaba encontrarse con Javier. Para salvar su dignidad le invente una excusa que la hizo reflejar alivio.
Salí de la habitación con el orgullo herido. El corazón me decía que le confesara todo desde el principio. Estaba dispuesto a pedirle perdón por suplantar a su novio, pero le diría que no me arrepentía. Que estar con ella era lo que más anhelaba en el mundo, pero sus ojos no decían lo mismo que su rostro. Esa imagen me hace sentir vil, desconsiderado. Mi corazón no entiende mi mente. La voz de Rania me trae a la tierra.
-Loren, coloca ese florero allá- señala una mesa de esquina al lado del sofá principal. Tiene buen gusto-Recuerda que pagaste mucho por él- Bastante dinero diría yo, pero no tiene importancia.
- ¿Necesitas algo más?
Si- ¿? - Un abrazo- se abalanza sobre mi sin que pudiese evitarlo – Eres tan fuerte y hueles muy bien- me alejo con disimulo.
-Rania, no vuelvas a abrazarme o…
- ¿O qué? - siento su aliento al hablar por lo cerca que está.
-Dejare de hablarte- sonríe coqueta obviando la seriedad de mis palabras.
-Estoy dispuesta a correr el riesgo y si no me vas a hablar entonces también haré esto- pega sus labios a los míos atrapando mi boca con sensualidad. Pasó su lengua por ellos como si fuera un caramelo. Me quedé frisado mientras ella seguía en lo suyo. Pegó su cuerpo al mío rozándose en él haciendo que responda tímidamente- ¿En serio dejarías de hablarme? - se separa con burla- Estamos en la misma tónica, te gusto, admítelo y muy pronto lo disfrutaremos. – Acaricia mi torso con sensualidad.
Le di la espalda sintiéndome mal conmigo mismo. La mente me llama traidor y el corazón me grita “estúpido”. Llevo seis semanas sufriendo por una mujer y casi le correspondo a otra. - Salí despavorido.
Avanzo al ascensor presionando los botones con aspereza, busco escapar del torbellino de sensaciones en el que me encuentro. Estoy seguro que Rania no me gusta como persona, pero se ve bien como mujer. De todas formas, por la cercanía que tiene con Linette no quiero nada con ella, aunque con Linette tampoco. Me niego a confesarle mis sentimientos, por el contrario, tengo deseos de hacerla pagar el desplante del que me hizo víctima.
Salgo del ascensor con un conflicto interno. La luz del sol impacta en mi cara, cierro los ojos en defensa y al abrirlos veo una alucinación. Pestañeo para aclarar la visión, pero sigo divisando lo mismo. Una mujer de piel clara, con el pelo largo de puntas rojizas atado en una media coleta. Vistiendo short gastados y una camiseta deportiva. Su cara parece una infracción, refleja disgusto. Aun así, es tan hermosa. Mi cuerpo cobra vida al pensarla.
Verla me enfrenta con mi yo interno. Acabo de besar a Rania y a la vez recuerdo la voz de Linette gritando en mis oídos cuando la hacía mía. Ironías, gritaba un nombre ajeno al mío. Sacudo la cabeza para aclarar las ideas.
La rabia vuelve a mi como aquel día y quisiera poseerla otra vez para que sepa quien la hizo gritar de pasión, que yo soy el que la quiere y la desea desde lo más profundo de su ser. Que admita y comprenda que se ha robado mis ilusiones al querer a otro.
-Lorenzo- llama con reproche, su voz suena dura.
- ¿Qué haces aquí? - digo con brusquedad.
-Es un espacio libre y se ven buenos shows por las ventanas de los vecinos- cruzo la calle sentándome a su lado. Mala idea, su olor me embriaga. Alzo la vista y puedo ver el piso de Rania ¿Vio cuando nos besamos?
- ¿Te entretienes husmeando los espacios privados?
-Si el espectáculo es gratis, lo hago. - enarca las cejas.
-No te conocía esa faceta- tiene un efecto en mí que hace hablar bobadas.
-Yo tampoco te conocía como escurridizo- trago en seco.
-No sé de qué hablas- esquivo esa mirada que me taladra, se daría cuenta que estoy mintiendo.
- ¿Cómo te va con tu novia? - la miro desconcertado. Me molesta ese tema.
- ¿Mi novia? - señala el apartamento de enfrente.
- ¿Viniste a hablar de ella? - trono los dedos- Ya no vive en tu casa, ya no usa tus cosas ¿Qué más te preocupa? - Me he encargado de alejar a Rania de su vida porque sé que le molesta, además ahora que Rania y yo somos amigos no quiero que me cuente lo que hace Linette con Javier. - ¿Está todo bien con tu novio? - sueno tan enojado como me siento.
-No tengo novio- Creí que a mí no me lo negaría. Según Ranea, a todos le ocultan su relación para evitar que sus padres les retiren la ayuda de sus estudios.
-Si tú lo dices- Es una cínica. No deja de salir con él, van juntos a todas partes y llegan tarde de la noche. Yo mismo los he seguido y otras veces los veo a donde voy con Rania. Los celos me carcomen, cuando veo que él se le acerca causo ruido para sobresaltarlos. Hasta lance piedras a su alrededor el otro día. - Tengo que irme, más tarde debo volver.
- ¿Vienes mucho? - arrugo la frente con disgusto, este escrutinio no tiene sentido. Siento que tiene mucho interés.
-Se acaba de mudar- respondo impaciente, no se a que juega.
- ¿Me invitas un helado?
-No creo que sea buena idea, si tienes algo que decir dilo de una vez- se pone triste, estoy siendo cortante con ella y eso me hiere.
-No te he visto desde la graduación- baja la vista- ¿Qué paso esa noche? - la veo mirar al balcón donde Rania nos saluda ¿Cómo sabe cuándo aparecer? Rania tiene algo de bruja.
La miro directo al rostro. No puedo resistirme a su piel y le toco el rostro acuñándolo entre mi palma. Me debato entre decir la verdad o salvar su dignidad. Sus ojos tienen una vivacidad cargada de anhelo. Supongo que el alcohol nublo su mente aquella vez y los recuerdos confusos de una habitación oscura deben hacerla sentir culpable. Tomo aire antes de iniciar mi versión de la historia.
-Esa noche estuve con una mujerzuela que acabó con mi energía- se le contrae el rostro y se me hace difícil hablar- La desgraciada no paraba de incitarme y ya sabes, tenía que darle lo que pedía- se sonroja pareciendo una langosta hervida.
Eleva la mirada buscando algo en mis ojos, me coloco las gafas oscuras para evitar el contacto. Soy malo mintiendo y más a ella.
- ¿Qué quieres decir con eso de que te acostaste con una mujerzuela? - trago en seco, es una pregunta ingenua.
-No te hagas la ingenua Linette, acaso no sabes lo que hacen las putas, sexo por dinero o por lujuria- sus ojos se cristalizan por el resplandor.
- ¿Te estás escuchando Lorenzo? Ese lenguaje no es característico de ti – me arrebata las gafas- ¿Por qué pagarías por sexo? - la pregunta me toma desprevenido- ¿Eres capaz de estar con alguien sin ningún sentimiento? - estoy en shock- ¿Tu cuerpo responde ante el toque de un desconocido? - La quedo mirando dando respuesta mentalmente a cada uno de sus cuestionamientos. No pagaría por sexo, pero no se me ocurrió otra cosa que decir. Mi cuerpo puede responder, pero los sentimientos me dan la maravillosa experiencia de hacer el amor no el sexo.
-Esos detalles me los reservo Linette, solo te voy a decir que esa noche no fue nada especial, una mujer más ¿Puedo saber por qué tanto interés? - me da una cachetada. Siento el picor en la cara.
Linette se hizo una furia empezó a golpearme el rostro y el pecho. Gritando improperios en mi contra. La acune en mi pecho histérica, lo único que se me ocurrió fue besarla y me adueñe de sus labios como solo yo quiero hacerlo. La sal de sus lágrimas dio sabor a la danza de nuestros labios que por un momento pactaron un momento de paz.