capítulo 27: Tengo novia

1692 Palabras
Lorenzo… Hace unos días que regresamos y apenas hemos hablado por teléfono. Los compromisos acumulados por la ausencia y en mi caso problemas familiares, han establecido una brecha para el encuentro presencial con mi amada. Estoy enamorado de esa mujer, esa es una noticia vieja, pero ha retomado fuerza al encontrarnos después de tantos años. Antes me preparé mentalmente para odiar a la ladrona de mis ilusiones, a quien me jure haría sufrir con todas mis ganas, es la que ahora lleva el reloj de las pulsaciones de mi corazón. Lo único que voy a hacer es adquirir nuevas ilusiones para vivirlas todas con ella. Entro a pelicano emocionado, por alguna razón me ilusiona ver a Lauren. Esa niña ha calado en mi con su genio de duende y a la vez la dulzura de un Hada, me ha comprado con su anhelo por conocer a su padre. Le traje un regalo. Desde que lo vi pensé en ella, espero le guste. Bueno lo primero que espero es que venga hoy como cada miércoles. Entro al restaurante. Busco con la mirada una cabecita con pelo dorado, como el mío a su edad. No las veo. No sé por qué me siento decepcionado. Pido una mesa y siento que tiran la manga del traje que llevo puesto. Volteo a ver y es la pequeña cita de la mano de Carla. -Hola preciosura, - las saludo y guio a la mesa asignada. Nos sentamos y no pude esperar más- Te traje un regalo- le paso la cadenita que compre en la isla, tiene un dije con una L y un na corona de princesa. Todo el juego está hecho en oro. - ¡Wau! Es muy bonita ¿Dónde estabas? - la emoción es genuina, los ojos resplandecen como faros. -En otro país- Carla nos observa sin intervenir. - ¿Solo? - miro a ambas. Carla hace un gesto de disculpas. Hago un ademan para que no se preocupe. -No- la niña expresa sorpresa y me mira acusatoria. - ¿Con quién fuiste? -Con mi novia – respondo con calma. Ella se coloca los dedos en la barbilla, analiza algo. - ¿Es bonita? -Muy bonita. - ¿Más bonita que Carla? - Esperen ¿Qué? - ¡Lauren! - Carla está avergonzada y yo confundido. -Para mí sí y que me disculpe tu madre- hago gesto de disculpa. -Deberías enamorarte de mami Carla- me quedo sin palabras un momento. - ¿Por qué? -Ella no tiene novio- Voltea cruzándose de brazos. -Lauren ¿Qué te he dicho de esos temas? - Por fin le llama la atención – Discúlpate o nos vamos. -Pero no tienes novio y él te gusta. - Pero que niña. -Se acabó, nos vamos- Carla se pone de pie dispuesta a marcharse. No sé qué decir. -Está bien, quédate sin novio- habla entre dientes- Lo siento Loren. -Carla puede conseguirse un novio, es muy linda. -Ves, te gusta. -Yo no he dicho eso. -Acabas de decir que es muy linda. -Lo dije, pero eso no significa que me guste. - ¿Quién te gusta? -Mi novia y ya dejemos el tema -Mucho habías durado. - dice Carla aliviada. - ¿Mucho había durado en qué? -Hablando de novios con una niña de cinco años- Las dos son iguales, me desarman. -Yo no estoy hablando de novios con una niña de cinco años, le contesté a una niña una pregunta sobre mi novia, - me miran con un gesto que no puedo interpretar- ¿quieres ver mi novia? tengo una foto de ella en el celular. - ¡Ahh!- suspira de repente. - ¿Qué pasó? -Eres como un príncipe. -Lauren, nos vamos- anuncia Carla resignada, esta niña es inquisidora e insistente y me cae muy bien. -Ya va- se me acerca- ¿No te parece linda? - Señala a su madre. -La mujer más linda esta en mi celular ¿la quieres ver? - niega con fuerza agitando la cabeza. -No puedo traicionar a Carla, adiós. -Adiós señor Reed, disculpe el interrogatorio. -Llámame Lorenzo, Carla. Tenemos mucho tiempo acudiendo cada miércoles a esta plaza, gracias a ti conocí a la niña más curiosa de todas. -Yo conocí al señor mas quisquilloso de toda la ciudad. No eres capaz de reconocer que te gusta. - Carla le tapa la boca frenética. -Hasta luego Lorenzo. La niña se despide de espaldas a Carla moviendo incesantemente las cejas hacia mí. Parecerá raro, pero no me ha incomodado hablar con ella. Los niños son curiosos, solo hay que escucharles y hablarles, supongo que con eso es suficiente. -Mira lo que me regaló Lorenzo- le muestra el obsequio. -Es un regalo muy bonito, pero no debiste aceptarlo sin autorización de tu mamá. ¿Crees que se moleste? -Eso lo sabremos cuando se lo muestres. -Tengo que decirle- se torna pensativa. -Si- hace pucheros. - ¿Qué te parece Lorenzo? -Es un caballero, amable, respetuoso. -Quisquilloso. -Lauren - ¿Es feo? -Como dices eso, es un hombre precioso, fuerte, elegante, educado, encantador…!auch!- siente un pellizco. -Despierta, tiene novia. ¿Por qué hablo estas cosas contigo? Me haces olvidar quien eres niña, habla de matemáticas o química. - ¿Qué es eso? - Carla pone los ojos en blanco. - ¡Oh Dios!, háblame de las vocales o los colores primarios- Ve a Carla con pesadez- cántame la gallina turuleca o la vaca lola, ubícate niña. -Mamá, papá como están – llego a casa de mis padres a entregarles presentes sugeridos por Linette. -Adelante, toma asiento. - ¿Qué tal tu viaje? - pregunta mi padre. -Muy provechoso- digo al sentarme. - ¿Qué es lo que aprovechaste? te pusiste rojo- observa mamá. -Isabela – papá hace unas señas a mi madre y ella le dice que espere. -Tengo novia y voy en serio- digo sin querer ampliar el tema. - ¿Rania? -No- dijimos a la vez los dos hombres dejando a mamá pasmada. -Es lógico que piense en ella, me dijo que ustedes han tenido avances en su relación- de eso hablan ahora, me pregunto. -Prefiero no decir nada aun, así es que tendrán que esperar. -Ella me lo va a decir, se lo pregunto y listo. Evito mantener esa incertidumbre que te encanta, Lorenzo. -Hijo le dije a tu madre que iremos con ella a ver el doctor la próxima semana. -Fantástico, cuenten conmigo- agradezco el cambio de tema. -Están exagerando ustedes dos, no me estoy muriendo. Puedo ir sola- refuta mi madre. -De ninguna manera, si Lorenzo no puede ir yo te acompaño. -Ya dije que iré. -Sí, háganme ver como una desahuciada. -Te haremos ver como una mujer amada por dos hombres, acostúmbrate mamá. -Bueno, disfrutaré ese privilegio hasta que aparezca esa novia misteriosa. Vine esta noche con la idea de encontrar un campo de batalla, me alegra que no fuese así. Ver a mis padres juntos compartiendo miradas y riendo de cualquier cosa evoca en mi la familia en la que crecí y la que quiero reproducir para mis hijos. Hablando de hijos debo ver a la madre o me vuelvo loco. - ¡Buenas noches hermosa! - desde el teléfono, viendo al cielo, hablo con una de las estrellas. - ¡Lorenzo! -El mismo, ¿qué haces? -Estaba por irme a dormir- la voz melodiosa no se oye cansada. - ¿Puedes dar un paseo conmigo? -Suena tentador. -No desaproveches esta oportunidad, será breve, estoy afuera. - escucho un gritito en el otro lado. -De verdad, no te veo, ya vi el cambio de luces. -Te espero. -Voy enseguida—rio solo como un enajenado mental. -No quería acostarme sin de arte esto- me apodero de su boca con ansias haciéndola suspirar sin aire. Al subir al auto la asalte con deseo. -Ahora dormiré mejor- se escucha jadeante. -No dormirás, te llevaré conmigo esta noche. -Hablamos de eso y sabes que no puedo - ¿Vas a decirme por qué? -En su momento. -La paciencia no es mi fuerte Linette, tienes dos semanas para resolver lo que sea que te impide estar conmigo abiertamente o un día entrare allí y descubriré que estás casada con un paralitico y te aprovechas de mis encantos. -No quiero hacerlo sufrir- me sigue el juego, pero imaginarlo desagrada. - ¿Es una broma? – digo con una ceja levantada. De repente mi piel se torna oscura. -Claro que es una broma, lo que hay allí merece mi silencio y quiero hacerte parte de ello. La llevo a un claro cerca del residencial caminamos de la mano como dos enamorados. Bordeamos el sector encontrando algunas parejas en el trayecto. La conversación es variada entre nosotros, los temas fuimos de lo personal a lo familiar, actualizamos nuestras memorias al respecto. -Te llevo a casa. -Está bien. Regresamos al porche, la brisa fresca nos hizo entrar al auto un momento. Allí, protegidos por la oscuridad de la noche y los cristales nuestras miradas expresaban nuestro deseo. Sin palabras nos fundimos en un beso apasionado que nos llevó a entregarnos al amor. Acomodamos los asientos buscando comodidad para acariciarnos, sentirnos, gritarnos y experimentar la locura que se vive cuando se actúa con libertad. Nunca pensé que se podía sentir tanto con ropa. No hizo falta que nos desnudáramos para recrear esta fantasía. -Sana y salva- beso su frente en la entrada de la casa. -Gracias, te quiero. -Yo también, descansa. - ¿No me besas? -Si lo hago no me voy, dos semanas Linette, hare lo nuestro público y ese amante que tienes escondido ahí dentro tendrá que salir a morir en mis manos. -Tal vez decidas quedarte con mi amante en lugar de hacerlo conmigo, es muy influyente. -Estás despertando mi curiosidad. -Mejor te vas. -Te quiero princesa. -Yo también a ti. - ¿Qué? - ¿Qué? - ¿No me vas a llamar príncipe? -Te pareces a alguien que conozco, sueña con príncipes y princesas -Me gustaría conocerle. Linette… - ¿Qué eso tan importante que me quieres contar? -Me encontré con la madre de Rania. - ¿Cómo dices? -La puse en su puesto, es lo que quiero que hagas con la hija.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR