26-Reencuentro de ex amigas

2496 Palabras
Los días de idilio llegaron a su fin. Los enamorados se despidieron en el aeropuerto por compromisos de trabajo. Desde el día uno cuando llegaron a la isla, el sueño les agarro hasta muy tarde. Cada excursión o salida inició dos o tres horas más tarde por el retraso. Pusieron el despertados, dos alarmas y a la señora del aseo para recordarles la hora. De nada sirvió, perdieron el vuelo y tuvieron que esperar cuatro horas para el siguiente. Eso les hizo perder una noche en el aeropuerto, dormir en el avión y llegar a sus reuniones impostergables. Se despidieron con la promesa de ponerse en contacto más tarde. -Vaya, vayan, vaya- Paolo lo rodea especulativo- El señor nos hace el honor. -Lamentablemente tengo que verte la cara, mío fratello- se me queda viendo en espera de información. -Tuo fratello y tuo amico- me sigue interrogando con la expresión. - ¿Cómo ha estado todo por aquí? - Quita la cara risueña y pone una de impaciencia. -En la oficina, de maravilla tu asistente es como mi madre, literal. Hemos hecho química. - Carlota sabe cómo tratarlo, lo mantiene con los pies en la tierra y sé que le enseña el oficio. -Lo que te encargué- le sorprende mi petición hasta que entiende. -Tu madre ha estado bien, aunque me preocupa que se reúna tanto con Rania, de eso no va a salir nada bueno- lo miro ceñudo. Pienso igual, esas dos juntas pueden generar un lio. - ¿Con que frecuencia se reúnen? -A diario en el club, en restaurantes o plazas, hablan por horas. Tu madre se ve afectada cuando se juntan- Me preocupo con eso último. -Creo saber de qué hablan- ocupo m asiento detrás del escritorio. Suelto los papeles de la reunión, más tarde debo estudiarlos. -Cuenta- Respiro varias veces buscando como decirlo. -Rania le alimenta la idea de que mi padre la engaña, por eso te pedí que estuvieras pendiente, no esperaba que hicieras de detective más bien era por si mi madre recaía o algo así. - Supongo que les siguió los pasos a todas partes. -Tranquilo, también hice de padre- lo miro entusiasmado por ese dato- tengo un hijo maravilloso que merece que su padre le dedique tiempo. - ¿Cómo te va con eso? -Estoy feliz con eso, al principio ha sido raro, pero de a poco nos vamos adaptando- se le nota la felicidad. -Qué bueno ¿Cómo vas con la madre? - Cambia de actitud. Le molesta que le ocultara ese detalle de su pasada relación y le concedo razón. Es una irresponsabilidad por parte de Desiree guardarse ese secreto por tanto tiempo. No se lo digo a Paolo para no complicar las cosas. Las mujeres son orgullosas a veces. -Le aplico la ley del hielo, está lejos de que la disculpe por ocultarme que soy padre. - ¿Lo han conversado? - niega- ¿han tocado el tema? - Creo que por el bien del niño deben arreglar sus diferencias- ¿Tú sientes algo por ella? -Ya no, no puedo albergar sentimientos por quien me engaña con algo tan serio y delicado- No le creo, si siente mucho por ella, desde siempre. -En su nombre debo decir que te fuiste del país y por lo que vi en cuanto te volvió a ver te ha puesto al tanto de la existencia del niño- Como dije, por el niño deben limar asperezas. -De todas formas. -Yo estaría igual que tú, pero ya que no es el caso me corresponde ayudarte a ver la luz- reaccionaria peor si me pasara algo así. Existe un vínculo que se crea con una criatura desde el embarazo, mi amigo se perdió de todo eso. -Ya veremos, mejor hablemos de tu padre, lo has confrontado con eso de la infidelidad, si lo dice su propia asistente algo debe haber de cierto. -Por supuesto, lo he cuestionado y no me ha dejado convencido. Hablaré con Rania otra vez sobre la información que le pasa a mamá, no quiero que se disguste. Los dolores en el pecho son cada vez más frecuentes, odiaré al que le haga daño y le hare responsable por su recaída. -Empieza por evitar que se junte con Rania a menos que estés listo para comprometerte sin darte cuenta- lo miro con advertencia- Ese es el precio que pagara Isabela por recibir ese tipo de información. Rania es capaz de inventar una historia con tal de ponerse tu anillo de compromiso. -Imposible, ambas saben que no estoy interesado en eso, tengo novia y esta vez nadie me apartará de ella. *** Tres reuniones, una entrega y dos viajes a la tienda de artesanía en busca de un objeto único para un rincón en el restaurante “Ligos” que abre en tres días. Estoy súper cansada, con unas ganas enormes de ver a mi hija para que me inyecte de su energía. Entro a la casa y como lo esperaba soy recibida con gritos y desorden. La cargo por los aires la he extrañado como nunca, hasta se me aguan los ojos pensando en el padre, la mea culpa me carcome. Le entrego sus regalos, cenamos, nos dimos un baño, pusimos pijamas y nos sentamos en la cama. -Lauren cuéntame que hiciste en mi ausencia. -La he pasado súper, - abre los brazos todo lo que puede para expresar la satisfacción- La abuela ha estado fenomenal, el abuelo y el tío se encargaron de leerme muchas historias, Carla me sacó a pasear. También fui a un parque de diversiones- Eso es una novedad en día de semana. -Mi madre te llevó a un parque de atracciones- digo con sarcasmo. -No, fue el papá de Piero- ¿Qué? -¿Paolo? - ¿Lo conoces? -Si- Me mira con un brillo extraño en los ojos. Junta las manitas y aspira con emoción. -Entonces el conoce a mi papá, le diré que me lo presente ¿Qué dices? - salta con cada palabra -Lauren espera, que dices -Lo voy a conocer, por fin, por fin. Mamá voy a conocer a mi papá- ¡Oh Dios! -A tu papá te lo presentare yo cuando sea el momento indicado- la detengo antes que caiga de la cama con los saltos. De pronto se queda pensativa. -Sabes, los padres de Piero están enojados y el trata de contentarlos- pone cara triste. - ¡Ujum! -No quiero que estés brava con mi papi y quiero que él me lea cuentos contigo al lado ¿Tu estas molesta con él por dejarnos? - ahora se ve preocupada. -Amor quiero que sepas algo, - trago saliva- tu papi no está contigo porque no sabe que existes, si lo supiera nadie lo despegaría de ti, te va a amar con locura ya verás. - se queda tranquila y sonríe. No espero que entienda eso y me culpo más por la forma en que he manejado la situación, nunca antes lo vi de esa manera. - ¿Lo estás buscando? - esta niña no me da tregua. -Estoy en eso y casi lo encuentro- me abraza, le beso la frente. -Yo te ayudare, soy buena para eso- ¿Qué querrá decir? -Lauren apresúrate, vamos tarde- No puede ser que trajera la flojera del viaje, me cogió el sueño aquí también y por la misma razón, hablando con Lorenzo hasta las tres de la mañana. Salimos y antes de subir al auto el claxon de un auto nos alerta. Desiree con su hijo nos hacen señas. -Amiga de mi alma, vine a salvarte la mañana, yo llevo la niña- esa es mi amiga- Imagino que en tu mente sigues en otro país, así que la tía Desiree lleva los peques al cole. -Eres un encanto Desiree, no tengo con que pagarte -Me pagaras con historias triple X en el caribe donde tú eres la protagonista, sin censuras, ¡jajajaaja!- me pongo roja- Adiós, chicos despídanse. Los niños se acomodan en el asiento trasero, agitan la mano despidiéndose mientras inicia la marcha. -Piero necesito tu ayuda. -Dime princesa. -¿Por qué me dices princesa? -A ti te gustan esas cosas y pareces una princesa. - piensa lo que dice su amigo. -Eso es verdad, ¿dime si me vas a ayudar? -Dime ¿qué quieres Lauren? -Le puedes preguntar a tu papá si conoce al mío- Hace la petición en voz baja para que la tia no los escuche. - ¿Cómo dices? -Estas sordo como un sapo. - el niño pone cara de espanto. -Yo no voy a ser tu príncipe, somos hermanos- Relaciona los sapos con el cuento en que se vuelve un príncipe. - ¿Quién te dijo que me gustas? - Piero alza los hombros, risueño. -Soy un niño mozo, eso dijo Gabriela – presume y Lauren se cruza de brazos indiferente. -Esa niña usa lentes, no ve bien- Piero medio cierra un ojo analizando lo que dice. - ¿Tú crees? -Estoy segura- mueve la cabeza con seguridad. -Pues no te voy a ayudar- le da la espalda a la niña. -Le rompo los lentes a Gabriela para que no te vea- ve como le vuelve a dar el frente. - ¿Harás eso? - ¿Me ayudas? -Lo voy a pensar. - ¿Todo bien niños? - Desiree pregunta sin dejar de atender el volante. Piero intenta decir algo, Lauren lo sugestiona con la mirada – Estamos bien mamá. *** -Jovina Prada, querida ¿Cuánto tiempo? La mujer se le acercó antes de que entrara al gimnasio. Durante varios días ha intentado abordarla, pero Jovina siempre sale en auto. Le costó un mundo encontrar información de los lugares que suele ir. Se hizo pasar por una persona que envió una agencia para entregar algo personalmente. Por casualidad escucho donde estaría ya que nadie le quería dar la información. - ¿Corina? - se retira los lentes oscuros al reconocer a la que una vez fuera su amiga ya que después del comportamiento de su hija Rania cortó todos los lazos con ella. Supo que la apoyaba en todo. -Vaya, por lo menos me reconoces, te he estado buscando. Jovina se muestra impresionada por el desgaste que tiene la mujer, no la recordaba así. - ¿Cómo me encontraste? - la pregunta es desconfiada. - ¿A caso te has estado escondiendo? -Depende ¿para qué me buscas? - habla cortante, no tiene tiempo que perder. -Estoy en la ciudad por asuntos de salud, me pusieron varias citas para las próximas semanas, voy a necesitar donde alojarme y pensé que tal vez me recibes en tu casa. La ligereza con la que habla Corina activa sus alarmas. Duda de cada palabra que ha pronunciado. Vino con la intención expresa de quedarse en su casa, ni siquiera dio chance para que le ofrecieran el alojamiento. -Lo siento querida, mi marido no se siente cómodo con las visitas- la otra la mira con desaprobación. - ¿Me vas a dar la espalda? - inquiere incisiva. -Tengo años sin darte el frente Corina y tienes a tu hija que vive en un penhause estoy segura que tiene espacio suficiente para su madre. - la deja con la boca abierta. -La verdad, no quiero molestar a Rania, ella no es la hija que esperaba y sí, me ha ignorado. De verdad necesito ayuda, por favor – suena lastimera. Jovina se prepara para marcharse y es detenida por Corina. -La última vez recibí a tu hija en casa causando incomodidades a mi familia, - se deshace del agarre- La cantidad de cosas que nos hizo son incontables. Lo siento, pero no estoy para resolver sus problemas habitacionales. La actitud de Jovina termina enfureciendo a la madre de Rania quien alza la voz para acusar a su amiga. -Eres una indolente, pero de que me sorprendo si siempre fuiste egoísta y falsa. Eras la que se creía dueña del mundo, solías quedarte con lo tuyo y con lo ajeno. -Creo que te estás describiendo tu misma y me alegro de tenerte en la espalda porque de frente solo siembras cizaña. Corre por tu vida y mantente lejos de mí y los míos – la señala amenazante- una me hacen y se las cobro todas. - ¿De qué hablas mujer? Yo solo te estoy pidiendo ayuda- Corina decide cambiar la estrategia, es primordial para llevar a cabo su plan, vivir en la mansión Prada. -No soy casa de beneficencia y cuando quiero hacer cosas buenas sé a dónde ir, nunca más ayudare a quienes después te muerden la mano. - ¡Me comparas con un perro!- refuta ofendida. -Ofendes a los animales, te estoy hablando fuerte y claro Corina, mantén distancia de nosotros. Tu hija se aprovechó de mi amabilidad haciéndole daño a uno de mis tesoros, sé que tu vienes en la misma tónica. -De acuerdo ya que eres una fiera, una leona, te voy a hablar como la tigresa que soy. La que me debe muchas eres tú, quita maridos, - Jovina se cruza de brazos impasible- No pongas cara de angustia haciéndote la idiota.- Al ver que no logra desencajar a su ex amiga, hace lo posible por llamar la atención de los que van pasando por el lugar y ganar su lastima- He tenido que vivir en la miseria por ti, te interpusiste entre Otto y yo y claro con el dinero de tus padres podías vestir mejor que yo, hablabas de temas que yo no dominaba, terminaste engatusándolo en una burbuja de fantasía. Empezó a fijarse en ti, me ridiculizaron haciéndome sentir inferior a todos ustedes por eso tuve que regresar al pueblo fracasada sin un título profesional que diera oportunidades. -Tus decisiones son tuyas, nada tienen que ver conmigo o mi familia. Te has escuchado, Otto solo representaba una oportunidad económica para ti, tal vez fue eso lo que no permitió que se fijara en ti. -No me hables de amor a estas alturas que con eso no se come. -Tampoco se compite por amor, te quieren o no te quieren, saca tus conclusiones, Otto y yo tenemos casi treinta años juntos, ¿eso no te dice nada? -Amor ¿Nos entramos? - ambas mujeres se sorprenden con la voz del hombre -Cariño, estoy hablando con esta señora, ¿la recuerdas? - Jovina intenta introducir a su marido en la conversación. -Disculpen, mucho gusto- se presenta a Corina. -Soy Corina Brisman, estudiamos juntos en el instituto -¿En qué salón estabas? -Querido, era una de mis amigas, nos sentábamos juntas- la mira tratando de ubicar el rostro. -Me falla la memoria, pero no importa, si te quieres quedar conversando me adelanto, debo entrar ahora. -No, espérame, ya rememoramos lo suficiente, adiós Corina. La pareja se toma de la mano para entrar juntos al gimnasio, como siempre lo hacen. Dejan atrás a una resentida mujer que ve su pasaporte a los lujos en manos de otra mujer. -Una humillación mas, me las van a pagar.
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