-Debes darle tiempo Paolo, conocer a tu madre es muy pronto- se le ha ocurrido llevar al niño a Italia.
-Desiree, yo decidiré cuando debe conocer a mi familia, - la actitud autoritaria de Paolo la encrespa- Tú lo has compartido con la tuya desde que nació, para ellos siempre fue oportuno- Tratarla con indiferencia es su método de desquitarse por no saber antes que tenía un hijo.
-No te pongas a la defensiva- Los intentos del hombre por hacerla sentir culpable le hacen pensar que no debió decir la verdad.
-Es lo que toca, - Continua inmutable- Ahora te preocupa su bienestar sin embargo ocultarlo de mí nunca te supuso un problema- Se la queda viendo a ver si sus palabras tienen el efecto que quiere- Eres una egoísta que solo pensaste en ti, ahora no me quieras convencer de que te importa su estabilidad emocional porque no te la compro.
-Piensa lo que quieras, pero recuerda que él ni siquiera lleva tu apellido. - Lo ve arrugar la frente y celebra en silencio su pequeña victoria.
-Eso mis abogados lo están resolviendo, Piero va a llevar mi apellido te guste o no. Es un Venetti.
-Lo único que te estoy pidiendo es que lo introduzcas con calma en tu familia.
-Te agradezco el consejo, pero ya mi madre sabe de él y me ha costado mantenerla a distancia por eso lo llevare con ella el sábado. No es justo que llame abuela a la madre de otros y no a la madre de su padre. - se refiere a la madre de Linette.
-Como digas, ¡obstinado! - le da la espalda para retirarse.
-Hazte a la idea de que esta vez soy yo quien tiene el satén por el mango- escucha desde atrás y se voltea de quedarse callada.
-Mucho miedo que te tengo. - mueve todo el cuerpo fingiendo temor.
-Ahora las cosas se harán como yo diga- a Paolo le divierte su actuación, está seguro que no tardará en explotar de la rabia.
-Las cosas no funcionan así conmigo. - le advierte.
- ¿Quién dijo que hablamos de ti? - Ve el desconcierto de la chica- Estoy hablando de mi hijo por si no fui claro- agrega revisando sus uñas limpias.
-Por supuesto que hablamos del niño ¿De qué otra cosa podríamos estar hablando?
-No se me ocurre otro tema entre nosotros- La guerra está declarada entre ellos. Sus férreas miradas se retan en una fuerte batalla. La tensión detiene el aire.
“Esta muñeca brava hace fluir la sangre por mis venas como si fuera lava. Ese carácter dominante que tiene es mi debilidad. En esta ocasión quiero que venga mansita a mis brazos. Ahora tenemos un hijo y debo ser quien lleve el mando, es el legado para mi hijo. Solo espero aguantar las ganas hasta que el plan funcione”
-Papá, viniste – Mi pequeño, de pelo color azabache, acaba de llegar de pasear al perro. Se tira encima de mi llenándome de pelos dorados. Su carita emocionado vale más que el pago de la lavandería.
-Hola príncipe, vine a verte como lo prometí- nos abrazamos con fuera- ¿Cómo has estado?
-Bien, hago mis tareas, voy al colegio, cuido de mi madre, de Lauren y de Cara- seguimos acostados sobre la alfombra.
-Eso está muy bien, me encanta que seas responsable y cumplas tus deberes, pero también debes divertirte así que vine por ti para ir al centro de diversiones.
- ¿Hoy miércoles?
- ¿Qué tiene de malo?
-Es mitad de semana, mañana voy al cole, tengo que madrugar. - Habla como un adulto, eso no está bien.
-Tan pequeño y con tanta responsabilidad, cuidado y eres alienígena
-Paolo- Primer conflicto familiar, me emociona.
-Es un niño de cinco años, ¿Quién a esa edad piensa en madrugar?
-El niño sale los fines de semana, es imposible que quieras cambiar su rutina- Si fuera más dulce la convencería con un beso, pero toca ser recto “sensato Paolo, el beso vendrá después”
-También salgo a veces con Lauren- nos dice el niño.
-Parece que Lauren tiene más influencia que yo aquí.
-Son niños.
-Invitemos a Lauren ¿Qué te parece? - Debo ganar de alguna manera. El niño se ve emocionado, la madre con cara de fuchila.
-Su mamá está de viaje y la abuela Jovina debe estar cansada a esta hora papá- este niño no tiene mi espíritu, debo trabajar en convertirlo en alguien de su edad.
-Bueno, vamos nosotros tres- soy una máquina de ideas.
- ¿Tres? - Lanza misiles con la mirada.
- ¡Eso es, papá eres un genio, vamos los tres como una familia!
-Aun no acepto, Piero.
-Por fis mami, te voy a dar muchos besos, dile papá ofrécele algo- Yo le puedo dar esos besos que ofreces hijo mío. Aspiro mucho aire antes de ofrecer algo.
-Por favor Desiree, acompáñanos, será un rato te lo prometo.
No tuve el valor de ofrecer lo que quiero porque mi hijo está muy pequeño para oír esas cosas y bueno la mirada de Desiree no da pie para que me salga de los limites. Eso me ayuda a seguir cuerdo.
-Está bien, voy por los abrigos- intenta alejarse cuando la detengo.
-Que conste que yo no te voy a dar ningún beso, te quedaras con las ganas- su temperatura está elevada.
-Me basta con los besos de mi hijo.
-Eso no es lo que demostraste en el bar la otra noche.
- ¿No me darás un beso hoy?
-No te lo has ganado. - hace un puchero extraño y luego ríe con malicia, eso debe significar algo.
-Hijo, tu papá dice que no me dará ningún beso- ¿Qué hace esta mujer?
- ¿Estás haciendo trampa papá?
- ¿Tengo cara de tramposo?
-No, pero eso no se ve en la cara – Me ha desarmado un crio- Así que dale un beso ahora para que busque el abrigo, anda que se hace tarde
La cara de triunfo de Desiree la hace ver más radiante que de costumbre. Se posiciona ofreciendo la mejilla, sin embargo, el blanco de Paolo son los labios de la chica quien es sorprendida al cerrar los ojos.
Un estoico beso sirve para sacar una sincera sonrisa al hijo de ambos
-Se nota quien hace trampa aquí, bruja manipuladora.
-Aprendí del mejor, estúpido, aprovechado. No te pases de listo o me conocerás.
- ¿Puedes hacer algo peor que ocultarme a mi hijo?
-Tiéntame y veras.
-Oigan, vámonos
****
-Vives muy bien aquí, mientras yo sigo en un cuchitril en el pueblo fantasma en el que vivo- la queja de Corina Brisman retumba en el lujoso apartamento que ocupa su hija.
-Tampoco exageres mamá, te mando dinero suficiente para vivir como una reina, no tengo la culpa de que los gastes manteniendo al bueno para nada de mi hermano.
Cada mes se encarga de suministrar una considerable cantidad a su progenitora, quien a cambio le ayuda con sus planes de hacerse millonaria.
-La verdad no sé cuál de mis dos hijos sirve menos- mueve la cabeza indecisa- Él al menos está a mi lado, en cambio tú te das la vida de una súper estrella, aquí sola. Dándome migajas y encima te quejas del uso que le doy. - hace gesto de fastidio.
-¿A qué viniste mamá? Me extraña que encontraras el camino
- ¿Tan estúpida me haces?
-Se vería feo que yo lo diga, pero si lo dices tú, sí.
-Por suerte no sacaste mi estupidez, se nota que sabes usar los otros atributos que me heredaste, Rania. - habla con sarcasmo.
-Si viniste a decirme eso, ya te puedes ir. Estoy ocupada. ¿quieres dinero? Lo siento faltan dos semanas para el treinta.
-Eres una malagradecida además de mal mandada. Te envié a destruir el matrimonio de Jovina y Otto ¿Qué hiciste? Nada. ¿Te empeñaste en destruir a su hija y que hiciste? Nada. Pudiste ir a una buena universidad y graduarte de algo, pero no ¿Qué hizo la niña? Nada. Te quejas de Carlos porque quieres. Los dos son unos buenos para nada. - Chista incomoda.
-Ya que piensas eso de mí, lárgate por donde viniste, no eres bienvenida y si soy buena, aunque tú no lo reconozcas. - señala la puerta.
- ¡Ah sí! ¿en que eres buena? ¿quitando maridos o novios? - se muestra confundida e inconforme.
-A eso me enviaste, a destruir matrimonios, eso es justo lo que estoy haciendo. - su madre le brinda una amplia sonrisa.
-Por eso digo que ni eso sabes hacer, tienes cuantos años con tu jefe y aun no te coloca un anillo en el dedo, luego te quejas si te reclamo.
-Tu ni siquiera conseguiste que te sacaran de un pinche pueblo, no eres la mejor para criticar.
-Yo me enamore de verdad de Otto Prada- le grita con amargura. El tema la pone sensible- Después que prefirió a Jovina, me sumí en la depresión por largos meses, es por eso que deje la universidad. – se le desfigura el rostro al hablar- Desaparecí sin dejar rastro. Por más de un año fui un fantasma, luego conocí a tu padre quien me abandono en cuanto pudo, porque no hacía más que llorar. Te traje al mundo con sacrificios, me esforcé en darte lo necesario al igual que a tu hermano. No niego que con cada penuria me prometía que haría pagar a los culpables de mi desgracia, pero ni eso he logrado en la vida. Soy un total fracaso igual que ustedes, pero eso se va a remediar. Les voy a demostrar a todos de lo que soy capaz.
Rania, mira a su madre con fastidio. Escuchar por años la misma historia fue el principal estímulo para salir de la tutela de su madre. Intento cumplir la venganza de ella, pero se decidió por realizar sus propias conquistas.
- ¿Qué locura se te ha ocurrido? No me lo digas prefiero no saber. Lo que sea que tengas planeado hazlo por tu cuenta. Mi plan va viento en popa y puedes destruirlo sin mucho esfuerzo, es típico de ti.
-Pues te aguantas, porque voy a accionar desde aquí y claro que me tienes que ayudar o ¿te parece que con estas fachas puedo introducirme entre esta gente rica? Voy a necesitar un cambio de look, para presentarme a ocupar el puesto que debió ser mío.
-Mira si lo que quieres es un lugar para quedarte ve tócale la puerta a tu amiga Jovina, ella de seguro te acomoda como una reina, ahí aprovechas, la sacas y ocupas su lugar, bien te lo mereces mamita, has sufrido mucho por ese amor no correspondido. Además, has trabajado tanto en esta vida que mereces un respiro. Tu presencia aquí es inoportuna en este momento, en serio, vamos yo te dejo cerca ya que por ahí no me puedo acercar. - la empuja a la salida con el único bulto que trae.
-Eres una perfecta malagradecida, si no fuera porque alojarme con los Prada es una excelente idea, te saldrían hojas en el cuerpo esperando a que me fuera de aquí. - se ve animada- Llévame con ella, tiene mejores sentimientos que tú.
RD…
-Esa excursión estuvo genial, me encantó cada cosa que vimos- Extasiada abraza a Lorenzo.
-Pareces un pez en el agua, te tiraste al mar sin pensarlo.
-Una piscina natural en medio del mar, es algo único Lorenzo – La excursión a la isla Saona es un atractivo del que disfrutan los turistas que visitan la parte este del país.
-Si, por eso la aprovechaste al máximo- Ríe contagiado con la alegría de la dama.
-Solo fueron quince minutos.
-Es lo que se permite para facilitar el acceso de otros visitantes.
-Pude ver la embarcación que venía detrás con muchos turistas.
Regresaron a la casa para cambiarse ya que olvidaron los bultos con las prisas. Se prometieron hacerlo rápido y aprovechar la tarde. Se encontraron en la cocina donde Lorenzo toma agua.
- ¿Tienes hambre?
-Un poquito- señala con los dedos.
-Vayamos al hotel que está a unos treinta minutos de aquí y después damos un paseo por el pueblo, hay tiendas donde puedes comprar regalos- Antes de salir se orientaron con la señora del aseo.
-Eso me parece bien, así me agotas y cumples con tu plan de sacarme de circulación temprano, yo te entiendo quieres descansar, eres un señor mayor.
-Tenemos la misma edad Linette Prada.
-Mas no la misma energía Lorenzo Reed.
- ¿Quién dice eso? - me cruzo de brazos cuestionándola.
-Tu agenda.
-Eres pretenciosa señorita, ¿Quién quiere descansar en verdad? yo sé quién, la persona que esta madrugada me mandó a dormir por la excursión- le ato el largo cabello para que la brisa no se lo enrede.
-Eso es, me dijiste tanto que no querías que nos quedáramos dormidos- la voy acorralando hasta la encimera alzándola cuando ya no había más espacio. La subo en el mármol teniendo acceso a sus piernas, introduzco una mano entre ellas encontrando lo que nunca pensé.
- ¿No tienes ropa interior? - Se sonroja como una sandía, se ve avergonzada.
-Olvide ponérmelas cuando me quite el bañador- trata de irse en busca de la prenda y no la dejo.
-Eres una bruja malvada, en vez de Cenicienta eres una de las hermanastras- acaricio esos labios con los dedos.
-Me… estas, ofendiendo – termina la frase con un jadeo.
-Tú me estas provocando, así nunca vamos a comer- sigo buscando acceso a su interior
-Eres el que pregunto, yo contesté- se contrae cuando por fin encuentro el camino.
-Tienes razón… nunca me sacio de ti, - Ahora soy yo quien jadea- Te prefiero al almuerzo, me bastas como desayuno, eres mi mejor dieta. Nunca debí dejarte ir, lo siento tanto.
-Has jurado vengarte de mí. - atrapa mi cabeza entre sus manos, acercando nuestras narices.
- ¿Te parece que me estoy vengando cuando no dejo de mimarte y decirte cuanto te quiero? - acerco su cuerpo a la orilla haciendo que mis dedos bailen dentro de ella. Su calor me alienta.
-Me has hecho sentir bien, pero no te he oído decir que me quieres- ¡uhhhh! Estoy experimentando un éxtasis increíble.
-Te quiero Linette Prada, eres mi ilusión más bella, contigo la luna está cerca.
-La luna es helada.
-A tu lado todo se calienta, eres puro fuego cariño- le doy un apasionado beso- Te quiero mi amor, no lo olvides.
-Tienes que decírmelo siempre para que no se me olvide- grita en su oído junto a la liberación del orgasmo.
-Tengo métodos especiales para que lo recuerdes- saca la mano húmeda para lamer la esencia de su amada.
Comenzar con un simple beso que fue alcanzando velocidad hasta abrazarlos en una llamarada erótica que los consumió de apoco. Se entregaron el uno al otro sin reservas tocando el punto máximo del disfrute. Sus cuerpos bailaron la danza del placer una y otra vez hasta dejarlos sin fuerzas.
Antes del atardecer se bañaron juntos en el yacusi. Conversaron del pasado, presente y futuro construyendo una perspectiva de los intereses y aspiraciones de cada uno. La noche se abrió paso. Salieron a cenar a un hotel cercano. Después fueron a una discoteca donde experimentaron todos los ritmos locales, merengue, bachata, salsa y otros más. En algunos casos se adaptaron al ritmo en otros saltaron como ranas de estanque, pero fue divertido.
-Esto de bailar ha sido reconfortante y verte bailar ha sido lo más gracioso que he visto en mi vida- esta mujer me hace hacer cosas bochornosas como si fueran lo más normal.
-Para mí ha sido un deleite sentir como te mueves en mis brazos, giras como pluma y lo haces muy bien, te adaptas rápido, casi eres dominicana.
-Esos ritmos son contagiosos tanto como las playas.
-Hablando de playas, mañana iremos a la playa de Macao, queda un poco al sur de donde estamos, te va a gustar.
-Has explorado el lugar
-Digamos que investigue lo suficiente soñando con venir a desahogar mi soledad.
- ¿Te sientes solo ahora?
-No puedes estar haciendo esa pregunta, no hay mejor compañía para mí que tú.
-Me siento bien contigo, estos días han sido maravillosos.
-Cuando volvamos no seremos solo tú y yo, tendremos personas a nuestro alrededor- se nota nostálgica. Su cara cambio de repente, es como si algo le preocupara.
-En las cosas de dos los demás, dependiendo de quien se trate, pasan a un segundo plano- trato de darle confianza.
-Debemos enfrentar muchos retos.
-Aún quedan verdades por decir.
-Muchas verdades aún no han sido dichas. Te prometo que las mías te las diré en cuanto tenga la oportunidad. Si no lo hago ahora es para no estropear el momento. Siento que necesitábamos este tiempo para afianzar lo que siente uno por el otro.
-Estoy de acuerdo señor Reed.
-Gracias señorita Prada.