capítulo 24: Adolorida

2183 Palabras
Lorenzo… Ahora mismo creo que estoy soñando. Me encuentro en el paraíso con la mujer anhelada y ella responde a cada uno de mis toques. Es tan delicada que temo lastimar su piel. Cuando ríe es tan reconfortante como hechizante, me hace querer cosas que no se deben escribir. Por momentos desconfío de todo esto, temo que la ilusión de estar con ella se desvanezca o no sea sincera. Si, le debo. Le debo explicaciones, aclaraciones y disculpas, porque me aproveché de ella y no fui capaz de reconocer que la hice mía aun pensando que quería estar con otro. Debo reconocer mi cobardía ante Linette y aceptar el precio que deba pagar por mis errores. Siento que tocan mi nariz. Me distraje sin soltarla. Me quedé extasiado por la intimidad del momento y por la timidez que pude percibir en Linette. Cuando nos besamos se entrega toda, pero si la acaricio íntimamente se retrae. ¿Será que no ha estado con nadie más? - ¿Te fuiste por no pagar? ¡jajajaja! - parece un ángel inocente. Niego con la cabeza, seguro de lo que voy a decir. -Dime cómo quieres que te pague y lo hago- se sorprende por lo serio que estoy- Soy tu cheque al portador Linette y quiero que estés clara desde el principio- me ve con preocupación- Tengo una vida enamorado de ti, esperé con paciencia a que las cosas entre nosotros se dieran naturalmente. - le agarro ambas manos- Cometí errores en el pasado que me impidieron concretar algo contigo- Tengo el corazón hinchado de la emoción - Más que nada la intromisión de terceros desvirtuó mi plan para declararte mi amor la noche de nuestra graduación. Tuve que aceptar que entonces querías a Javier, pero ahora dejaste que te besara y… no estoy dispuesto a permitir que otro te bese- Sus ojos brillan con lágrimas- A partir de ahora eres mi pareja oficialmente. - Termino y siento alivio. Por fin dije lo que tenía tiempo guardado. - ¿Me has querido siempre? - ¿No era evidente? -No – me abraza emocionada, siento sus lágrimas. -No te diste cuenta porque tenías ojos para otro. - ¿Yo? Estabas saliendo con Rania. -Nunca he tenido algo con ella- lo que pasó con ella fue provocado. -Me lo dijiste en la cara. -Tu quisiste creer que salíamos. - me dirige una mirada acusadora. -Los vi besarse en más de una ocasión -Eso no tiene que ver- Se pone roja, el comentario la ha irritado. -Si lo tiene que ver o me vas a decir que no pensaste que salía con Javier después que lo besé en el porche de mi casa- Prefiero no recordar eso- Si soy tu pareja oficialmente, no quiero presenciar escenas de besos con ninguna mujer, soy obsesiva con lo mío, a partir de ahora eres mío oficialmente. -Debemos sellar ese pacto. - levanto mi mano derecha, no tengo la intención de besar a otra. -Has perdido mucho tiempo hablando. -Perdón, señorita obsesiva. Un dulce beso sella nuestro pacto. Estamos de acuerdo en ser el uno para el otro, eso borra más de un desplante del pasado. Le tomo de la mano para conducirla a la terraza trasera con vista al mar. Una piscina rodea el espacio ubicado en el centro, a los lados dos cascadas de tres niveles desembocan en la piscina. El sonido del agua cayendo nos transporta a otro mundo. Le brindo una copa de vino, la invito a tomar un sorbo luego tomo vino de sus labios saboreando milímetro a milímetro de su boca adictiva con sabor a uvas verdes. No sabía que se podría lograr tanto con un beso. Se me dificulta contener las ganas que despierta ese contacto en mí. Ella también se siente ansiosa, pero quiero que este momento sea perfecto. -Me gusta besarte Linette- saca el vértice de la lengua por una de sus comisuras a la vez que sonríe coqueta. Eso la hace ver sexi. -Me encanta que me beses Lorenzo- ahora muerde todo su labio inferior provocando un jadeo en mí. -Te deseo con todo mi corazón porque siento que te he esperado toda la vida- me besa las sienes, susurra en mis oídos algo que no descifro. Roza con la lengua el lóbulo de mi oído arrastrándome a un mundo surreal. Aunque lo disfruto necesito hacerme cargo, quiero llenarla de mimos, hacerla recordar nuestra primera noche, esa que he atesorado hasta poderla redescubrir. Empiezo a despojarla del blusón, la piel se le eriza por la briza, la estrecho entre mis brazos tan delicada y suave que despierta un instinto protector sin igual, la aprieto más en mi abrazo que casi la asfixio. Sus manos me acarician la espalda encendiendo la necesidad de sentir la calidez de sus manos en mi propia piel. Me despojo de la camisa, a pesar de la brisa siento el calor salir desde dentro con el paso de sus manos explorando mi torso desnudo. -Eres perfecto. -Todavía no sabes cuánto- reímos toqueteándonos. - ¡Presumido! - mis ojos la queman. -Quiero ver que hay debajo de tu blusa- siento que sale fuego de mi boca. -Qué esperas para descubrirlo- esta mujer sabe mantener la llama encendida, es atrevida y sexi. Se muestra dispuesta a todo. No queda señal de la timidez de hace un rato. Le termino de quitar el camisón debajo del cual solo hay unas diminutas bragas. Cierro los ojos y aun así disfruto la imagen en mi mente. Su piel blanca, esos pechos erguidos, la cintura esculpida debajo de la cual sus caderas se exponen en un pedazo de algodón rojo. Cuento hasta diez para calmarme, menos mal que llevo un pantalón holgado o estaría rompiéndolo como el hombre increíble. - ¿Por qué cierras los ojos? - me trazando un camino hacia mi zona intima, casi no me salen las palabras. -No estoy preparado para tanta belleza- siento sus manos bajar por mi abdomen, mientras llena el ambiente de una risita coqueta que me lleva a las alturas. Con un dedo entra en mi ombligo -Eso me gusta- me dice en un susurro. -Hay cosas más abajo que te pueden sorprender más- digo ronco. -No lo dudo, pero esa es la parte privada de mi mejor amigo de mi mejor amigo- estoy sudando. -Él puede convertirse en tu mejor amigo a partir de ahora, se ha levantado para saludarte- muerdo su oreja desesperado, necesito enfocarme. -Entonces mi mano ira a saludarlo- me besa, atrapa mis labios con pequeños besos, al mismo tiempo sus manos bajan de mi ombligo a mis caderas bordeando mi pelvis sin tocar mi m*****o, es angustiante y a la vez placentero. La acerco por los hombros y se resiste, suelta la cinta del pantalón que cae dejándome expuesto a merced de su mano y me derrito, me estiro más pidiendo clemencia silenciosa. Es una bruja. -Tengo calor Lorenzo, ayúdame a refrescarme- Creí que yo era el único. -Vayamos a la piscina. La conduzco a la orilla y nos lanzamos al agua. Es un alivio increíble. Permanezco un rato bajo el agua hasta sofocar parte de la calentura. Salgo del agua sin verla a la vista, me sumerjo buscándola hasta que la veo en el extremo contrario, voy tras ella y al llegar ya se ha escapado. Este juego lo domina Linette peor no pienso rendirme. Vuelvo al fondo del agua haciéndole creer que voy tras ella hasta que la atrapo en medio del camino. Debajo del agua, con la cabeza entre sus piernas, comienzo a lamer el triángulo escondido ahí, estoy dispuesto a morir de esa manera. Siento como se aprieta contra mí y aprovecho para elevarme con ella en los hombros. Me dirijo a la orilla, sentándola al borde de la piscina separándole las piernas con mi cuerpo. Subo sus piernas en mis hombros y es plato servido arremeto con la lengua en su sexo sin dejarla escapar, grita mi nombre como lo he anhelado me agarra el pelo como si estuviera evitando caer a un precipicio. - ¡Lorenzo, Lorenzo no pares! - oh mujer si supieras lo que me haces. Sus jugos se mezclan con mi saliva cuando libera su excitación diciendo mi nombre yo también me deje llevar por sus gritos y subo sobre ella entrando de una sola estocada y hundiendo mi hombría me muevo frenéticamente enloquecido por sus gritos. -Lorenzo, no pares, soy tuya, ¡solo tuya!! -Soy tuyo Linette tanto como tú eres mía, hagámoslo juntos - ¡Siiiiii! – explotamos salvajemente frente al mar, nuestros gritos apartaron las estrellas haciendo al cielo llorar para bendecirnos. -Te quiero Linette, nunca lo dudes -Me encantas Lorenzo, contigo hasta el final, créelo. Después de hacer el amor unas tres veces más antes del amanecer, despertaron con los primeros rayos solares. Entramos a la piscina desnudos e hicimos el amor nuevamente. Luego fuimos a la habitación nos metimos entre las sabanas abrazados quedándonos profundamente dormidos. Eran las tres de la tarde cuando vi mi amada retorcerse como un bebe, es la imagen más tierna que he visto. Me imagino una versión mini de ella, debe verse preciosa, pienso en aquel embarazo y me da nostalgia. Es lo próximo que debemos hablar, aclarar esas cosas nos harán bien porque pienso pedirle que sea mi esposa. Con eso e mente la vio moverse. - ¿Qué me ves Lorenzo? -Estoy pensando enmarcarte en un cuadro. - ¿Desnuda? -Jamás, eres muy valiosa como para dar a conocer tus encantos, esos solo los pienso disfrutar yo. - ¿Por qué te levantaste tan temprano? -Preparé el desayuno ¿Qué hiciste? -Lo tienes frente a ti, - se muestra así mismo- párate perezosa. -Primero quiero que me abraces- hace pucheros como niña, me acuerda a alguien que he visto recientemente. -Debes comer. -Me estas negando un tipo de alimento. -Dudo que puedas comer eso, crees que no me di cuenta que es tu primera vez. -La segunda y después de esa ya tuvimos tres o cuatro más- tiene razón, pero de la primera hace mucho tiempo. - ¡Linette! - ¡Lorenzo! -No hagas pucheros -Ya te cansaste de mi- ¿me acusa triste o está fingiendo? -Estás loca. -Loca por ti, ven- hala mi brazo. - ¡No! - me lo va a agradecer cuando se dé cuenta que no puede caminar. -Un besito chiquitito- ¿Cómo me resisto? -Un besito- le advierto. -Chiquitito- junta las manos como niña buena. -Está bien. Me acerco a darle un piquito. Es la única chica desnuda que es buena. -Ves que no pasa nada – habla con calma- Pero ya que estas aquí dame un beso de verdad, así- me agarra con fuerza haciendo que pierda el equilibrio cayendo de bruces en la cama- ¡wao! te lastimaste, voy a tener que darte respiración boca a boca, aguanta- se sube sobre mí que solo llevo la bata de baño y ella se muestra como la trajo su madre el día que celebra su cumpleaños. Estoy perdido. Ver la osadía de esta diva me deja desarmado. Con esa respiración en lugar de recibir aire lo que hice fue asfixiarme por eso demandaba más y más hasta que estaba yo encima de ella y lo demás se lo tendrán que imaginar pues estamos desayunando a las seis de la tarde en un café de la zona. -Te quieres parar- le pregunto por el gesto de dolor de su rostro. -No exageres- me dice quitando importancia a su incomodidad. -Que no exageres y tuve que traerte en brazos. - me corta los ojos. -Tu eres el culpable yo solo cumplo tus demandas- abro lo ojos desorbitados. -Si eres la que me obliga a hacer cosas. -Estoy un poco adolorida, no lo niego, pero valió la pena. -Te voy a pedir berenjenas- digo viendo el menú. -En un país costero me piensas dar vegetales ¿estás loco? -Lo estaría si te dejo comer mariscos, me mandas al hospital directo a un intensivo. -Lorenzo – me grita roja de vergüenza. -Mi amor. - ¿Soy tu amor? -Puede ser -Tonto- intenta lanzarme la servilleta y el dolor no la deja. En la ciudad…. -Carla, vamos a Pelicano, quiero ver a Lorenzo. Abuela Jovina llevo a su nieta a la oficina. La niña la convenció diciendo que es un compromiso acompañar a Carla que se siente sola a la hora del almuerzo. La dejó a cargo de la asistente con la promesa de recogerla luego. -Lorenzo no está en el país Lauren. - ¿Cómo lo sabes? -Él me lo dijo, te dejo saludos - ¿Es tu novio? -No y deja el tema, que me ha traído problemas con tu mami. -Ya sé que no debo hablar de eso, pero somos amigas, puedes contarme- se cruza de brazos frente a la adulta. -Somos amigas, pero no te cuento esas cosas. -Bueno te ayudare a conseguir el amor- la mayor la mira levantando las cejas. Con el tiempo ha aprendido que mientras más persuades a esta niña para dejar un tema, más le apasiona. -Lauren, déjalo. -Está bien amiga.
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