Perspectiva de Michele . Termino de abrochar la camisa blanca que me he colocado, dejando los dos primeros botones desabrochados y omitiendo la corbata, me coloco el saco azul marino. Mis cabellos son acomodados hacia atrás mientras me veo en el espejo. La sangre ha sido borrada por completo de mis manos y al salir de la suite, ordeno a la mucama tirar ese traje a la basura. —Llévame a casa —ordeno a Antonio y subo en la camioneta para ir a la casa de seguridad que estamos habitando por ahora, mientras Kath se repone por completo del secuestro para ir en busca de una nueva mansión que esta vez pretendo que sea ella quien la elija. Al descender de la camioneta dirijo mi mirada hacía la habitación y una sonrisa se expande en mi rostro al saber que no importa el sitio, ella siempre esta

