129| Mi Diosa

4180 Palabras

Sin soltarme del agarre de sus piernas enredadas en mi cintura, comienzo a desabrochar mi camisa, observo sus ojos grises nublarse por completo mientras mi piel comienza a quedar expuesta para ella. Esa maldita mirada que logra hacer que me pierda en ella, que me hipnotiza como si fuera la maldita Medusa y es que me quedo completamente helado al observar la forma en la que sus ojos grises me recorren, como aquella vez hace cuatro años. Cuando sin buscarlo ella llegó hasta a mí, clavándose en lo más profundo de mi mente. . *** Estábamos en uno de esos clubes exclusivos en el centro de la ciudad, el tipo de lugar donde solo la élite tiene acceso, donde las luces son bajas y la música es lo suficientemente suave como para permitir que las conversaciones de negocios se desarrollen sin inter

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