Los ojos de Gia se dirigieron hacia la puerta cuando esta se abrió lentamente revelando a esa mujer elegante con cabello rubio y ojos inquisitivos, que parecían tan afilados como los de Gia. Era su madre. Mia entró con una sonrisa que desapareció al instante cuando notó la presencia de Lucian Blake, acompañando a su hija. —Oh, no sabía que tenías compañía, querida —dijo Mía, sus ojos se movían entre Gia y Lucian con un interés creciente. Mia ya había visto a Lucian, sabía quién era él, sin embargo, jamás había tenido la fortuna de conocerlo más a fondo y por supuesto, jamás pensó que el hijo de Lucio Blake, fuera cercano a su hija. Gia se movió de inmediato, alejándose tanto como pudo de Lucian, tratando de enmascarar la tensión que había llenado la habitación. —Mamá, no esperaba vert

