Lucian había salido con vida de la charla con la madre de Gia, lo que era todo un logro considerando la situación. ,Lucian no abandonó la oficina, se quedó ahí, esperando la oportunidad de hablar con ella; él se volvió a Gia sintiendo una mezcla de alivio porque al parecer a Mia le había a gradado, pero también experimentó enojo por ser el “conocido” de Gia y estuvo ansioso por definir su situación con ella. Gia, por su parte, caminó hasta su escritorio, se recargó en el borde de la superficie, sus ojos azules se mantuvieron fijos en los de Lucian con una mezcla de enfado y desconcierto. —¿Tienes algo que decirme? —preguntó Gia, cruzando los brazos sobre el pecho con una mirada desafiante. Lucian se aclaró la garganta, observando el ceño fruncido de Gia, lucia peligrosa y muy ardiente. E

